11 marzo, 2026

11 marzo, 2026

Comités panistas exigen renovación

Los comités municipales del PAN en Tamaulipas demandaron la renovación inmediata del Comité Directivo Estatal, cuyo periodo concluyó en septiembre de 2025; la presión incluye más de 3 mil firmas de militantes y un juicio interno
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Staff
Expreso-La Razón

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Al menos 24 de los 28 comités municipales del Partido Acción Nacional en la entidad acordaron de forma coordinada exigir la renovación inmediata del Comité Directivo Estatal, algo que debió haber ocurrido desde hace al menos seis meses.

Las bases panistas inconformes reclaman el cumplimiento estricto de los estatutos internos, en un movimiento que revela la profundidad de la fractura entre la militancia y la cúpula que conduce al partido desde hace años.

La exigencia se ancla en que el periodo estatutario de Luis René «Cachorro» Cantú al frente de la dirigencia estatal concluyó en septiembre de 2025, sin que hasta la fecha se haya iniciado formalmente ningún proceso de renovación.

Hasta ahora no se ha registrado ninguno de los pasos que los propios estatutos del partido establecen como obligatorios.
Alma Edith Ramírez Izaguirre, presidenta del Comité Directivo Municipal del PAN en Ciudad Victoria, confirmó que el posicionamiento no responde a inconformidades aisladas ni a pugnas personales, sino a un acuerdo mayoritario entre los comités municipales, quienes decidieron actuar de forma coordinada ante la persistencia de la omisión.

El asesor jurídico de los comités municipales, el abogado Andrés Galván, explicó los fundamentos legales del reclamo.
Conforme a los estatutos del PAN, desde agosto de 2025 la dirigencia estatal tenía la obligación de notificar a la Comisión Permanente para activar el proceso de elección interna. Eso nunca ocurrió.
El incumplimiento es, en sus palabras, un hecho notorio: incluso la Comisión de Justicia del propio partido así lo reconoció al resolver en ese sentido.

Galván recordó que el 24 de febrero el Comité Ejecutivo Nacional notificó oficialmente a Luis René Cantú que debía convocar a la Comisión Permanente estatal para iniciar el proceso de renovación y no hubo respuesta.
Los comités municipales advierten que si esa omisión se mantiene, el Consejo Nacional del PAN tiene facultades para intervenir y emitir directamente la convocatoria, saltando a la dirigencia estatal inactiva.

Tres mil firmas y un juicio electoral

La presión sobre la dirigencia nacional no proviene solo de los comités municipales. Más de tres mil militantes —3,042 de un padrón total de 9,602, según los datos del propio partido— formalizaron mediante un oficio dirigido al presidente nacional Jorge Romero Herrera su exigencia de que la renovación del Comité Directivo Estatal se realice mediante voto directo de todos los afiliados, y no a través de un proceso cerrado limitado a consejeros, como ha sido la práctica reciente.

El documento invoca el artículo 73, inciso e), de los estatutos partidistas, que establece como método ordinario para elegir la dirigencia estatal precisamente el voto directo de la militancia.
La demanda advertía que un partido que se presenta históricamente ante la sociedad como precursor de la democracia en México tiene la obligación de mantener congruencia entre su discurso público y sus prácticas internas.

Adicionalmente, un militante promovió un juicio de derechos político-electorales que fue turnado a la Comisión de Justicia del partido, instancia que confirmó lo que los estatutos ya establecían: el periodo de la dirigencia estatal concluyó. El aval de la instancia de justicia interna elimina cualquier argumento que pudiera esgrimir la dirigencia para sostener la legitimidad de su continuación en el cargo.

Los resultados del “Cachorro”

Bajo los dos periodos de Luis René Cantú al frente de la dirigencia, el partido experimentó el colapso más severo de su historia.

El punto de partida es 2016, cuando el PAN alcanzó su cúspide histórica en la entidad: 24 ayuntamientos, 20 diputados locales y la gubernatura con Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Ocho años después, el balance es demoledor. En 2024 el partido obtuvo apenas 391,763 votos, una caída del 24% respecto a 2021, cuando ya había sufrido una derrota significativa. Cayeron Tampico y Mante, los últimos bastiones relevantes. Se perdieron espacios en la Frontera Chica, el Altiplano y zonas rurales históricamente panistas como San Fernando y Soto la Marina.

Hoy el PAN mantiene 14 ayuntamientos que no representan más del 5% de la población estatal y apenas siete diputados locales. El dato más revelador es este: los ocho municipios que ejercen casi el 90% del gasto municipal total de Tamaulipas —Nuevo Laredo, Tampico, Victoria, Matamoros, Reynosa, Madero, Altamira y Mante, con presupuestos que en conjunto ascendieron a 14,328 millones de pesos en 2024— están todos en manos de Morena desde el 1 de octubre pasado. El partido no solo perdió elecciones; perdió capacidad de influencia real sobre el territorio y acceso a los recursos que permiten mantener estructuras políticas operativas.

El contexto temporal hace más urgente la demanda de renovación. En septiembre de 2027 inicia el proceso electoral para alcaldías y el Congreso Local, y en 2028 se elegirá gobernador. Sin una dirigencia legítima, surgida de un proceso democrático real, las posibilidades de recuperación son, en la práctica, nulas.

Lo que ha trascendido de manera no oficial es que el CEN establecerá en la convocatoria que la dirigencia de Tamaulipas corresponda a una mujer. En ese marco, se perfilan dos fórmulas en competencia: la de Gloria Garza con César Verástegui, y la de Omeheira López con Ismael García Cabeza de Vaca.

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