11 marzo, 2026

11 marzo, 2026

PT y PVEM frenan reforma electoral en la Cámara de Diputados

PT y PVEM se unieron a la oposición y frenaron en la Cámara de Diputados la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum al considerar que representaba riesgos para la democracia.
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Agencias 

Los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) frenaron en la Cámara de Diputados la reforma electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum hace una semana, al considerar que representaba un riesgo para la democracia.

Aunque reiteraron estar al “100 por ciento” con Sheinbaum Pardo y al “200 por ciento” con el pueblo de México, dejaron en claro su rechazo a la iniciativa por discrepancias en temas como la disminución de prerrogativas a partidos políticos, la eliminación de listas de representación proporcional en la Cámara de Diputados y la reducción del número de senadores.

La votación arrojó 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención —la del diputado del PVEM Raúl Bolaños Cacho—, insuficientes para alcanzar la mayoría calificada requerida. Por parte de Morena, votaron en contra las diputadas Gisela Arellano Ávila, Alejandra Chedraui Peralta y Santa Montemayor Castillo.

Los llamados “aliados de la Cuarta Transformación” se sumaron así al PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, fuerzas de oposición que desde semanas atrás habían advertido que no respaldarían un documento elaborado “únicamente por el Poder Ejecutivo” y sin consultar a todos los sectores involucrados.

Desde la tribuna, el coordinador del PT, Reginaldo Sandoval Flores, anunció que su bancada se apartaría del dictamen al considerar que la propuesta no fortalece la democracia y podría revertir avances como la paridad de género y las acciones afirmativas.

Aseguró que la postura del partido es firme y que el tiempo demostrará que su posición es la correcta, pues “la ruta que se plantea ahora no es la que nos lleva a tener más democracia”.

Sandoval Flores recordó que históricamente su partido se ha opuesto a la instauración de un partido hegemónico, y destacó que las reformas electorales más importantes del país —particularmente las de 1977 y 1996— se construyeron mediante acuerdos entre todas las fuerzas políticas, con el gobierno fungiendo como árbitro.

En materia de financiamiento, el legislador propuso una reducción mayor, pero con un esquema más equitativo: “nosotros no queremos solo el 25 por ciento; queremos el 50, pero que ese 50 restante se distribuya en partes iguales, y el otro 50 de manera proporcional”.

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