27 marzo, 2026

27 marzo, 2026

Gen Z en la trampa digital de la manosfera

CULPA IN VIGILANDO / NOHEMI ARGÜELLO SOSA
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Los recientes hechos de violencia protagonizados por adolescentes como el ocurrido en Michoacán, donde un joven de 15 años asesinó a dos maestras, o el caso del CCH Sur de la UNAM, nos obligan a mirar más allá del acto en sí.
Nos obligan a preguntarnos ¿Qué está pasando en las vidas de nuestras adolescencias y juventudes?, ¿qué hay detrás?, ¿acaso es la brecha digital la que nos juega en contra y nos impide detectar los que ocurre con nuestras hijas e hijos?
En ambos casos hubo señales: publicaciones con armas, mensajes de odio, referencias a la cultura incel. No fueron hechos espontáneos. Fueron procesos que se gestaron y evidenciaron en las redes.
Procesos que encuentraron eco en lo que hoy se conoce como la manosfera o machosfera: un ecosistema digital que, desde finales de los años noventa y con un crecimiento acelerado a partir de 2020, difunde contenidos misóginos, antifeministas y, en algunos casos, abiertamente violentos.
Dentro de este universo conviven expresiones como la red pill, la black pill y la cultura incel, comunidades que construyen narrativas donde el rechazo, la frustración y la soledad se transforman en resentimiento, y el resentimiento en odio.
Lo preocupante de la llamada manosfera o machosfera no es solo el contenido falaz, sino cómo alcanza a adolescentes y jóvenes; lo hace usando un algoritmo que no solo opera difundiendo, sino seleccionando contenidos que no confrontan ideas, las refuerzan.
Un algoritmo que no es neutral, que prende de lo que consumen los jóvenes y les muestra más de lo mismo, creando cámaras de eco donde la frustración común en esa edad se transforma en enojo y se le cultiva hasta que se transforma en odio.
Al parecer, es el sentimiento de abandono y soledad de las personas lo que genera condiciones idóneas para el ingreso a estos ecosistemas digitales tóxicos que están envenenando a las nuevas generaciones.
Según la Organización mundial de la Salud, aun cuando vivimos en un mundo conectado digitalmente se reporta que entre el 17 y 21 por ciento de las personas adolescentes y jóvenes entre 13 y 29 años, han declarado sentirse solas, siendo las tasas más altas las de las y los adolescentes.
Asimismo, la soledad es más frecuente en países de ingreso bajo, donde aproximadamente el 24 por ciento de la población la reporta, en contraste con el 11por ciento en países de ingreso alto.
Si bien el uso de la tecnología ha facilitado la comunicación, no ha mejorado en la misma medida la calidad de los vínculos humanos. Por ello, resulta urgente hacer un alto en nuestra vida cotidiana y asumir, con mayor compromiso, la tarea de generar condiciones que favorezcan el desarrollo físico y emocional de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, para que no queden atrapados en las trampas digitales de la manosfera.
¿Usted qué opina?

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