27 marzo, 2026

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Sin rastros de Playazo en Miramar en Ciudad Madero

La ausencia es evidente. No hay multitudes, ni operativos rebasados, ni escenas de descontrol que durante años caracterizaron este encuentro juvenil en la zona sur.
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Por José Luis Rodríguez Castro
Expreso La Razón

Sin concentraciones masivas, sin filas de autos ni música a todo volumen, así transcurre este viernes en playa Miramar, donde antes miles de jóvenes se reunían.

En 2026, no hay rastro del llamado “playazo”. La tradición que marcó generaciones quedó reducida a recuerdos y comparaciones entre quienes lo vivieron.

La ausencia es evidente. No hay multitudes, ni operativos rebasados, ni escenas de descontrol que durante años caracterizaron este encuentro juvenil en la zona sur.

En su momento, el evento llegó a concentrar más de 200 mil jóvenes, una cifra que volvió prácticamente imposible controlar la movilidad, el consumo de alcohol y las riñas.

Hoy, ese escenario contrasta con una playa en calma, con presencia familiar y visitantes dispersos, lejos de cualquier intento de concentración masiva estudiantil.

El desinterés juvenil es uno de los factores principales. Las nuevas generaciones ya no adoptaron el playazo como propio, ni lo consideran parte de sus formas de convivencia.

A esto se suman las estrategias de las instituciones educativas, que mantienen actividades normales para evitar el ausentismo durante el último viernes antes de vacaciones.

“Estamos invitando a los chicos a que ese día es normal, hay conferencias, clases y en algunos casos se aplican evaluaciones”, señaló Ricardo Sánchez Magaña, catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAT Campus Tampico-Madero.

El académico ha insistido en que la prioridad es mantener la asistencia y evitar que los estudiantes se expongan a riesgos en eventos sin control.

Directivos de nivel medio superior también refuerzan actividades internas y jornadas ambientales, buscando cambiar la percepción del playazo entre los jóvenes.

“Ya no les interesa mucho el tema del playazo, se ha ido acabando ese morbo”, han señalado autoridades educativas en la zona sur.

El cambio también responde a factores de seguridad, regulación y vigilancia, que en su momento hicieron inviable sostener una concentración masiva sin control institucional.

Hoy, el playazo no se canceló: simplemente dejó de existir como fenómeno. La playa permanece abierta, pero la convocatoria juvenil desapareció.

En su lugar, queda la nostalgia de quienes vivieron aquellos años donde Miramar se convertía en punto de encuentro multitudinario y difícil de contener.

Se espera que durante la tarde grupos de adultos concentren en Miramar para «salvar» al playazo.

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