Por. Raúl López García
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- El periodo vacacional de Semana Santa 2026 se perfila como una oportunidad clave para la reactivación económica de la capital tamaulipeca, con un sector hotelero que busca consolidar su recuperación mediante promociones, alianzas estratégicas y una oferta enfocada en el turismo familiar y de paso.
De acuerdo con estimaciones del Ayuntamiento de Victoria, se prevé la llegada de entre 93 mil y 100 mil visitantes durante el periodo vacacional, con una derrama económica cercana a los 95 millones de pesos, impulsada principalmente por actividades recreativas, consumo local y hospedaje.
En este contexto, el sector hotelero, encabezado por Rubén García Carcur, ha delineado un plan de acción que busca capitalizar el flujo turístico mediante estrategias de ocupación, tarifas competitivas y servicios orientados al mercado regional.
Actualmente, la ciudad cuenta con una capacidad instalada de aproximadamente 2,200 habitaciones distribuidas en hoteles de cadena, establecimientos boutique y moteles, lo que representa una infraestructura suficiente para atender la demanda proyectada. Para esta temporada, se estima alcanzar una ocupación del 52%, superando el 48% registrado en 2025, un incremento que, si bien es moderado, refleja señales de recuperación tras meses de baja actividad.
García Carcur ha señalado que la dinámica turística de la capital depende en gran medida de eventos y del flujo carretero, particularmente de visitantes provenientes de Nuevo León que se dirigen hacia destinos de playa en el sur del estado. “Victoria se está posicionando como una escala obligada”, ha referido, al destacar la importancia de retener a ese visitante mediante incentivos de estancia.
Uno de los ejes principales del plan hotelero es precisamente alargar la permanencia del turista. Para ello, diversos establecimientos han implementado esquemas como la “tercera noche con descuento”, una estrategia que busca transformar al visitante de paso en consumidor activo dentro de la ciudad.
En cuanto a tarifas, los precios se mantienen competitivos durante los días de mayor afluencia, del 2 al 5 de abril. Hoteles como el Panorámico ofrecen habitaciones desde mil 155 pesos por noche, mientras que el iStay Hotel ronda los mil 228 pesos, incluyendo desayuno y acceso a piscina techada, un atractivo clave para familias. Por su parte, el Gran Hotel Las Fuentes maneja tarifas cercanas a los mil 353 pesos, destacando su infraestructura recreativa tipo resort.
Otros establecimientos como Brío Inn y Paradise Inn se mantienen en un rango de entre mil 275 y mil 437 pesos, apostando por servicios como estacionamiento gratuito y conectividad, lo que permite captar tanto turismo de descanso como de negocios que prolonga su estancia durante el periodo vacacional.
La estrategia del sector no se limita a precios. Existe una coordinación directa con el Ayuntamiento que encabeza Eduardo Gattás Báez, mediante la cual los hoteles funcionan como puntos de información turística. En sus lobbies se difunde la cartelera del programa “San Marcazo”, así como rutas hacia sitios naturales como Los Troncones y el Mirador de Altas Cumbres.
Este vínculo institucional se extiende también a organismos como la CANACO y la CANIRAC, con el objetivo de generar una cadena de consumo que beneficie a restaurantes, comercios y prestadores de servicios. La apuesta es clara: que el visitante no solo pernocte, sino que consuma dentro de la ciudad.
En materia de seguridad, uno de los factores clave para incentivar la ocupación, se ha desplegado un operativo conjunto de alrededor de 350 elementos entre corporaciones estatales, federales y municipales. Este esquema incluye vigilancia en zonas hoteleras estratégicas, como las salidas a Monterrey y Soto la Marina, así como en los principales puntos turísticos.
A la par, los hoteles han reforzado sus protocolos sanitarios en coordinación con la COEPRIS, renovando certificaciones en áreas comunes y albercas. Este elemento se ha convertido en un argumento de venta importante, especialmente para el turismo familiar que prioriza condiciones de higiene y seguridad.
Del total de la derrama económica proyectada, se estima que el sector hospedaje capture entre el 25% y el 30%, lo que representaría ingresos relevantes para una industria que ha enfrentado altibajos desde finales de 2025. El resto del flujo económico se distribuirá en sectores complementarios como alimentos, transporte y comercio.
El plan turístico impulsado bajo la campaña “Quédate en Victoria, la Capital” busca precisamente consolidar esta sinergia. Eventos como el “San Marcazo”, actividades deportivas, festivales gastronómicos y espacios recreativos gratuitos forman parte de una estrategia integral para retener al visitante y fortalecer el consumo interno.
A pesar del optimismo, el propio líder hotelero ha sido mesurado. Ha reconocido que la ocupación habitual en la ciudad oscila entre el 30% y el 40%, y que el verdadero repunte dependerá de la capacidad de los eventos para atraer visitantes externos. “Sin actividades que generen flujo, la ocupación difícilmente se eleva”, ha advertido.
Así, Semana Santa 2026 representa no solo una temporada alta, sino una prueba para el modelo turístico de la capital: demostrar que, más allá de ser un punto de paso, Ciudad Victoria puede consolidarse como un destino capaz de retener visitantes, generar consumo y fortalecer su economía local.




