Por Daniel Vázquez
Expreso
Sin proyecto claro, sin un futbol convincente y con escasa apuesta por el talento local, Correcaminos está cerca de consumar un nuevo fracaso. La derrota 3-1 ante Cancún FC en el Estadio Marte R. Gómez lo dejó prácticamente fuera de la liguilla, a la espera de otros resultados.
Desde el arranque, el equipo mostró las mismas carencias que lo han perseguido durante el torneo. Apenas al minuto 6, José Rodríguez abrió el marcador para la visita con un remate de cabeza, tras una desatención defensiva en un centro por la banda derecha.
Lejos de corregir, Correcaminos volvió a fallar en zona baja. Al 38’, un error de Raymundo Rubio en la salida permitió que un jugador de Cancún le robara el balón dentro del área y asistiera a Christopher Trejo, quien definió para el 2-0 antes del descanso.
El golpe definitivo llegó al inicio del complemento. Al 48’, otro descuido defensivo terminó en el tercer tanto, ahora por conducto de Karel Campos, reflejando una zaga rebasada y sin reacción.
Con el marcador en contra, Cancún bajó revoluciones y permitió que Correcaminos tuviera más posesión. Los cambios ofensivos generaron algunas aproximaciones, hasta que al minuto 71, Diego Pineda aprovechó una jugada con cierto grado de fortuna para marcar el 3-1.
Cuando el equipo parecía encontrar algo de inercia, llegó la expulsión de Emanuel Torres. Sin embargo, lejos de los reclamos, el mediocampista fue despedido con aplausos por la afición, siendo uno de los pocos rescatables en un torneo para el olvido.
Más allá del resultado, el funcionamiento vuelve a quedar a deber. No hay un estilo definido, el futbol prometido nunca apareció y la oportunidad para jóvenes victorenses sigue sin ser una realidad.
El panorama es oscuro. Correcaminos depende de una combinación de resultados para mantenerse con vida, pero incluso si estos se dan, está obligado a ganar sus últimos compromisos, algo que hoy luce complicado por el momento futbolístico que atraviesa el equipo de Gustavo Díaz.




