7 abril, 2026

7 abril, 2026

Tamaulipas: se agota el patrimonio verde

Son más de un millón de hectáreas las que por decreto están protegidas, pero en 2025 los incendios quemaron 19 mil 427 y el 73 % de su agua superficial está contaminada. La brecha entre la ley y el territorio crece
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Staff
Expreso-La Razón

Tamaulipas concentra uno de los patrimonios naturales más extensos del noreste del país, con 4.66 millones de hectáreas de superficie forestal, pero la brecha entre lo que la ley protege y lo que el territorio conserva se amplía cada ciclo sin que la capacidad institucional alcance a contenerla.
Las tres reservas más representativas suman más de un millón de hectáreas bajo protección federal: El Cielo abarca 144,530 hectáreas en la Sierra Madre Oriental, la Laguna Madre supera las 572,808 y la Sierra de Tamaulipas cubre más de 308 mil hectáreas adicionales.
La Laguna Madre es la formación lagunera más grande de México, con 5,854 kilómetros cuadrados, y forma parte de uno de los cinco sistemas hipersalinos del planeta, el único en América del Norte, condición que la declaratoria federal de 2005 reconoció sin ofrecer alternativas de solución.

INCENDIOS Y DEGRADACIÓN FORESTAL

Entre 2014 y 2021, el estado registró la degradación de más de 10 mil hectáreas de cobertura vegetal en bosques y selvas que la política federal clasifica como prioritarias, una cifra que los instrumentos de planeación vigentes no han podido revertir.
El año 2025 agravó esa trayectoria: 23 incendios forestales consumieron 19,427 hectáreas, una escala que supera los promedios históricos del estado y refuerza la correlación entre deterioro acumulado del suelo, sequía recurrente y ausencia de planes preventivos con capacidad operativa real.
La Reserva de la Biósfera El Cielo operó más de una década sin programa de manejo renovado, vacío que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente reconoció en septiembre de 2024 al convocar mesas con PRONATURA, once años después de la última revisión formal del instrumento.
La expansión de la frontera agrícola y ganadera opera como el vector principal de deforestación donde no existe un área natural protegida que detenga el cambio de uso de suelo, pues la conversión de tierras forestales en pastizales no siempre requiere autorización formal en predios ejidales.

MANGLARES Y HUMEDALES BAJO PRESIÓN

Los manglares y humedales del estado acumulan décadas de deterioro estructural, y estudios del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático y la CONABIO estiman que Tamaulipas ha perdido cerca del 20 por ciento de su cobertura de manglares en las últimas tres décadas.
En el sureste, el sistema lagunario de la zona conurbada de Tampico, Madero y Altamira concentra alertas críticas: investigaciones de 2024 documentaron niveles elevados de metales pesados en diversas lagunas, resultado del rellenado e intervención industrial directa sobre los humedales.
Especialistas describieron en 2024 que los cuerpos de agua de esa región se transforman en islas de hábitat, espacios naturales rodeados por construcciones urbanas e industriales que impiden los flujos ecológicos necesarios para sostener las cuatro especies de manglar presentes en la zona.
El sistema lagunero alberga la única colonia reproductiva de pelícano blanco en México y sirve de área de invernada al 15 por ciento de las aves migratorias que transitan desde Canadá y Estados Unidos, con la mayor concentración de aves playeras en la costa atlántica del país.

EL AGUA SUPERFICIAL, EN SEMÁFORO ROJO

El deterioro del agua superficial alcanzó una dimensión que la Conagua registró con datos de alarma: en una evaluación de 82 puntos de monitoreo en el estado, 60 presentaron niveles clasificados como contaminada o fuertemente contaminada, el 73 por ciento del total supervisado.
En semáforo rojo figuran la Laguna Madre Norte en San Fernando, los ríos Tamesí y Pánuco en la zona sur, el río Bravo en Nuevo Laredo, Reynosa y Río Bravo, la presa Vicente Guerrero en Padilla y el río Soto la Marina en Aldama y Jiménez.
La eutrofización documentada en el Área de Protección de Laguna Madre deriva de la lixiviación de agroquímicos y abonos orgánicos de la actividad agrícola, así como de aguas residuales de centros poblados que escurren directamente al cuerpo lagunar sin tratamiento previo.

Cada habitante del estado genera en promedio más de un kilogramo de basura diaria, lo que acumula cerca de cuatro mil toneladas de residuos sólidos por día, un volumen que la infraestructura municipal no tiene capacidad de absorber y que alimenta la proliferación de tiraderos a cielo abierto.

LA RESPUESTA INSTITUCIONAL Y SUS LÍMITES

El cambio climático actúa como amplificador de todas las presiones anteriores: la variabilidad en las precipitaciones afecta la regeneración de los manglares, el incremento en el nivel del mar avanza sobre las dunas costeras y la sequía recurrente reduce la disponibilidad de agua en presas y acuíferos.
El crecimiento urbano e industrial presiona con lógica distinta pero igualmente persistente: el corredor Tampico-Madero-Altamira reduce la superficie lagunar y fragmenta los corredores biológicos costeros, mientras la expansión habitacional avanza sobre matorral tamaulipeco sin compensación ambiental verificable.
La Procuraduría Ambiental y Urbana de Tamaulipas reforzó en julio de 2024 su esquema de monitoreo en coordinación con la SEMARNAT, la PROFEPA y la CONAGUA para atender denuncias sobre cuerpos de agua bajo jurisdicción federal, sin que los resultados se traduzcan en datos públicos de sanciones efectivas.
El Programa Nacional de Restauración Ambiental 2025-2030 incorpora a Tamaulipas como entidad prioritaria para acciones en manglares y zonas costeras, un reconocimiento que implica recursos federales pero también confirma que la escala del deterioro supera la capacidad instalada del estado.
El siguiente ciclo de rendición de cuentas definirá si los mecanismos de transparencia disponibles, como el SAIMEX estatal, se consolidan como herramientas de fiscalización ciudadana, mientras la brecha entre protección declarada y conservación real sigue determinando el futuro del patrimonio verde de Tamaulipas.

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