Por. Max Ávila
Mucho ruido produjo la iniciativa relacionada con la creación de un “colegio de periodistas” bajo la pretensión de “dignificar” la tarea de informar en Tamaulipas. Ya sabéis que fue presentada por una legisladora que presume ser “comunicadora” además de morenista lo que parece una contradicción en la decisión presidencial de respetar hasta las últimas consecuencias la libertad de expresión, sea tolerar incluso los excesos, con tal de no violentar el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como el sexto y séptimo de la Constitución General de la República.
Cynthia Lizabeth Jaime Castillo que así se llama la “representante popular”, no se midió al afirmar que se trata “de ordenar el ejercicio periodístico que debe hacerse con ética además de recuperar el prestigio de la profesión”. (¡Órale, hasta que apareció la Juana de Arco que nos ha de salvar!). Con la integración del citado “colegio” se orientaría la tarea de comunicar mediante “extrañamientos públicos” y recomendaciones que suponemos serán mandatos de los que nadie podrá escapar.
Lo que creímos una broma de mal gusto, ahora sabemos que puede convertirse en la más seria amenaza del congreso local a pesar de su temporal “congelamiento”. Es tema que no extraña dado que el legislativo está controlado por Humberto Armando Prieto Herrera apasionado confeso del cabecismo y quien está a las órdenes del que aun a distancia, sigue siendo su jefe, y es que “el pelao” sabe ser agradecido con aquel que lo sacó del anonimato dándole la oportunidad de sobrevivir con prestancia, solvencia y abundancia.
En cuanto a la iniciativa no podemos ser ingenuos aceptando que la idea fue exclusiva de Cynthia Lizabeth puesto que la dama como todos(as) los (as) dipus del partido oficial siguen las líneas marcadas “desde más arriba”, por la sencilla razón que ser disciplinados(as) u domesticados(as), significa seguir en “la grilla”, sea aspirar a mejores posiciones, pero, sobre todo permanecer en las nóminas con cargo a los contribuyentes que sin desearlo mantienen a sus verdugos que se hacen tontejos como que legislan, sobrecalentando nomás la curul con riesgo de incendiarla al quedar dormidos(as). Y ni modo que sea invento.
El objetivo de la propuesta morenista no es otro que condicionar, manipular y sobre todo censurar el trabajo periodístico. ¿De parte de quién?. Es aquí donde debemos suponer que tiene origen en funcionarios que se consideran perfectos y por lo tanto exentos de críticas y todo lo que pueda manchar su hoja de servicios. Cómo si no supiéramos que la inmensa mayoría son simuladores que llegan a los cargos con la mira de resolver su problema económico y el de la descendencia hasta donde alcance la impunidad.
En este sentido el partido de Doña Claudia dejó de ser esperanza desde hace tiempo. La paisanada sigue esperando que los corruptos del pasado paguen sus culpas en la cárcel y no solo “apapachados” u nominados en “carpetas de investigación” que para efectos de justicia sirven pa’ nada, pa’ nada y pa’ pura tiznada. Hay docenas de indiciados y quizá uno o dos a la sombra que no alcanzaron a huir porque los agarraron como al “Tigre de Santa Julia”, de otra suerte estarían refugiados cerca de aquel “que para todos tiene” como dijo alguna vez el texano, y que sigue tan campante burlándose no solo de la justicia sino también de los adversarios, esperando que cambien los vientos y recuperar lo que dejó escriturado a su nombre.
Por lo observado pareciera que en Tamaulipas existe la tendencia de menospreciar el oficio periodístico acentuada con la importación de burócratas que obviamente desconocen las circunstancias en que opera la relación prensa-poder, así como a los protagonistas de la comunicación. ¿Son imposiciones desde Palacio Nacional?, lo dudamos. El hecho se agrava con la iniciativa (no desaparecida solo archivada, insistimos), que claramente pretende coartar la Libertad de Expresión. No se culpa a nadie, pero todos son sospechosos.
SUCEDE QUE
Más que teatro de la risa el congreso local ya parece casa de espantos.
Y hasta la próxima.




