Por. Dora de la Cruz
El sindicato magisterial sigue siendo un mundo dominado por hombres. La paridad no se ha traducido en participación sustantiva, y las decisiones sobre política educativa continúan concentradas en los “maestros” que ocupan los espacios de liderazgo estatal.
En Tamaulipas, la lucha por el liderazgo se reduce a los mismos de siempre, que están en el Comité ejecutivo seccional, y aunque el 61.3% del personal son mujeres, su representación en la cúpula directiva ha sido baja históricamente, hasta sumar en la actual directiva cuatro hombres por cada mujer en una cartera, pero además, el techo de cristal en este gremio, está construido por un masculino que se niega a abrir el liderazgo a una mujer, como ha sido el caso de Tamaulipas .
Aunque a nivel nacional, solo una mujer ha encabezado la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), como fue el caso de la maestra Elba Esther Gordillo Morales, quien fue Secretaria General entre 1989 y el 2013, en Tamaulipas la eterna aspirante a dirigir al magisterio estatal, la maestra Cecilia Robles Riestra, enfrentó la valla masculina, que no le permitió llegar, aún, con toda su experiencia en el trabajo sindical, donde es reconocida por la base.
Otra maestra líder del magisterio, la diputada local, Blanca Anzaldua, con una trayectoria importante y experiencia educativa, aunque ha trabajado en alianza con el actual dirigente sindical, Arnulfo Rodriguez, este no ha dado muestras de impulsarla, en este proceso que tácitamente ha iniciado, pues deberá darse el relevo en diciembre de este año al cumplirse el periodo ordinario.
Tamaulipas, no es el único caso, donde las mujeres no han llegado a la dirigencia estatal del magisterio. Parece existir un acuerdo no pactado que las mantiene fuera, pese a todas las reformas impulsadas para que la paridad llegue a todos los espacios de decisión.
Lo que se dice en los pasillos del sindicato, es que Arnulfo Rodríguez, el actual secretario general de la sección XXX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, estaría en la intención de repetir la hazaña de su antecesor, Rigoberto Guevara, de dejar pasar la fecha de la terminación de su mandato; brincando diciembre entraría en un tobogán que lo llevaría a mantenerse en el cargo hasta el 2029, atendiendo el estatuto interno que prohíbe elecciones internas en años electorales.
Si no fuera posible, aseguran los mismos, querría dejar a su secretario particular como relevo; al maestro Ulises Ruiz Pérez, pero tampoco vería mal a Naif José Hamscho Ibarra y Abelardo Ibarra, quienes fueron sus contrincantes candidatos en la pasada elección del SNTE.
Otros supuestos aspirantes mencionados con grupos de simpatizantes al interior del magisterio son Mariano Lara y el profesor Enrique Meléndez, este último que ya fue secretario general, y quien está haciendo campaña con grupos de maestras y maestros jubilados, principalmente.
Puros hombres, para no variar, en las menciones, cuando es tiempo de las mujeres y el sindicato magisterial no debe ser la excepción. La base educativa está integrada, por más de la mitad de ellas en áreas administrativas y en las aulas, por lo que la representación femenina en los espacios de decisión sigue siendo una demanda pendiente que ya no se puede postergar. La dirigencia ya no debe utilizar a las maestras sólo para las protestas y los mítines; deben llegar al liderazgo estatal.
En medio de este proceso que busca dejar fuera a las mujeres, recientemente vino el dirigente nacional del magisterio, Alfonso Cepeda Salas. Su visita tuvo dos objetivos: apaciguar la grilla interna del gremio que amenazaba con desbordarse y dejar en claro que será la dirigencia nacional la que decida quién sí y quién no llegará a la representación estatal.
Así, la decisión no parece estar en Tamaulipas, sino en la cúpula nacional y todavía falta mucho por decir, empezando por definir el rol protagónico que le corresponde a las maestras en la conducción de su estructura sindical.




