El martes pasado, durante la sesión extraordinaria con carácter de urgente, la abogada tamaulipeca, FRIDA DENISSE GÓMEZ PUGA, rindió la protesta como Consejera del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, junto con BLANCA YASSAHARA CRUZ GARCÍA y ARTURO MANUEL CHÁVEZ LÓPEZ, tomada por la presidenta GUADALUPE TADDEI ZAVALA.
Por la importancia que reviste, en donde fija su visión sobre el desempeño de la función electoral, a continuación, extraigo algunas partes del mensaje de la ex integrante del Consejo General del IETAM.
“Hoy comparezco respetuosamente ante ustedes con una convicción clara. La confianza en las instituciones no nace de lo que decimos, sino de lo que hacemos, nace de decisiones firmes, pero también sensibles y cercanas a la gente”, sostuvo GÓMEZ PUGA al inicio de su intervención.
“La democracia es una constante construcción que depende de instituciones sólidas, pero sobre todo inclusivas. Las instituciones dependen de la diversidad de las personas que las integran, pero fundamentalmente de su constante actuar con legalidad, con ética, con independencia y con amplio sentido de responsabilidad histórica”, agregó enseguida.
FRIDA DENISSE dijo que: “La función electoral no admite ambigüedades, no admite aspiraciones, opciones y simples narrativas. La imparcialidad es una obligación, la legalidad es un mandato y la integridad es un valor que se practica cotidianamente”.
Vino entonces la referencia a su estado natal: “Soy del estado de Tamaulipas y no lo digo solo como una referencia geográfica, sino como una identidad impregnada en los valores y en el actuar. Ser tamaulipeca implica conocer de primera mano los desafíos que enfrentan muchas regiones del país, contextos complejos, exigencias institucionales altas y una ciudadanía que demanda respuestas cercanas, claras, firmes y confiables. Ser tamaulipeca es construir cada día el país desde la frontera con trabajo y sacrificio y, desde esa realidad analizar, reflexionar y ejercer el voto con responsabilidad”.
GÓMEZ PUGA destacó que su “llegada al Instituto Nacional Electoral es un recordatorio de que la democracia se fortalece cuando se amplían los espacios, cuando se rompen inercias y cuando se reconoce que el talento y la capacidad no tienen origen geográfico, género ni condición, porque no todas las mujeres vivimos las mismas circunstancias ni enfrentamos las mismas barreras y esa, precisamente, ahí es donde las instituciones deben actuar sin simulaciones”.
Como Consejera, abordó el tema de la igualdad sustantiva “La democracia no será plena mientras existan barreras que impidan a las personas ejercer sus derechos en condiciones de igualdad. Por ello, mi compromiso no es solo con la paridad de género, sino con la inclusión real, con la igualdad sustantiva, esa que reconoce la diversidad de experiencias, de contextos, de realidades y de diversidad de vidas que existen en nuestro país”.
Por supuesto, no podía faltar en su discurso la referencia a la autonomía del INE: “Estoy convencida de que la fortaleza del Instituto Nacional Electoral radica en su capacidad de actuar con autonomía, pero también con responsabilidad; autonomía no como aislamiento, sino como garantía de decisiones libres de cualquier influencia indebida; responsabilidad no sólo frente a la ley, sino frente a la ciudadanía”.
Tampoco la cita obligada a las y los demás integrantes del Consejo General, ni al personal ejecutivo del Instituto: “A mis compañeros consejeras y consejeros, expreso mi disposición para construir desde el respeto y la deliberación decisiones que fortalezcan a esta institución. Al personal del Instituto Nacional Electoral, reconozco su labor y compromiso fundamentales para el funcionamiento de nuestro sistema electoral”.
A la ciudadanía le dijo que, su actuación estará guiada “por un principio inquebrantable: servir con integridad, porque es la única forma correcta que conozco para andar, dirigirme y dar resultados correctos”.
Finalmente, FRIDA DENISSE GÓMEZ PUGA, cerró su mensaje afirmando que, “la función electoral no se trata sólo de organizar elecciones, posee una profunda esencia humana; se trata de garantizar que la voluntad de las personas se respete, se trata de proteger la credibilidad de nuestras instituciones, que son el resultado de personas valientes y persistentes; y se trata sobre todo de honrar la palabra empeñada y la confianza pública”.




