Antes de la vacunación masiva contra el sarampión, esta era una de las principales causas de mortalidad infantil, en los años 60´s; cuando llegó la cobertura de la inmunización logró controlarse, con las acciones que llevó a cabo en aquel entonces, el gobierno del presidente Adolfo López Mateos.
En aquella época, las vacunas se aplicaban en las escuelas públicas, se hacían campañas de forma indiscriminada contra el sarampión, tosferina, tétano, además de que se daban la toma de pastillas para desparasitar; se tenía una estrategia para llegar a las clases vulnerables, que no podían llegar a las centros de salud, había visitas de enfermeras casa por casa para aplicar la dosis y cumplir con los esquemas de vacunas; así se controló por varias décadas estas enfermedades.
Con el tiempo, la medicina pública se volvió un negocio de los monopolios de la lista de proveedores en el sector salud; con los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Acción Nacional, amasaron fortunas, convirtieron la venta de medicamentos al gobierno en un jugoso negocio, haciendo a un lado la prioridad de la salud del pueblo mexicano; ejemplos se tienen, el más reciente, del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, que a las y los niños con cáncer aplicaron agua destilada o medicamentos falsos; otros casos, en Tamaulipas, con el gobierno cabecista, durante la pandemia de COVID, se desviaron recursos etiquetados al programa, se simuló instalación de hospitales temporales, para hacer de esta enfermedad un gran negocio.
Después de todo este saqueo, el sistema de salud aún enfrenta rezagos profundos, derivados de años de desabasto, mala gestión y señalamientos de prácticas de corrupción que habrían debilitado su funcionamiento y provocado un deterioro en la infraestructura y el suministro de medicamentos; incluso se relajó el tema de la cobertura de los esquemas de vacunación.
En medio de la crisis que enfrenta el sector salud público, el brote de sarampión que surgió en México, recientemente, en el 2025 se lanzó una mega campaña contra el padecimiento, impulsada por el Gobierno federal, con la aplicación de 36 millones 411 mil 751 dosis en todo el país, lo que está permitiendo el control de la propagación de la enfermedad en la mayoría de las entidades.
Tamaulipas se mantiene libre de casos, cuando esta enfermedad mantiene su mayor presencia en la población infantil, en los estados de Chihuahua, Jalisco, Chiapas y Michoacán, entidades que concentran el mayor número de casos registrados en el país.
Lamentable, hasta febrero de 2026, el sarampión ha cobrado la vida de 32 personas, la mayoría menores de edad.
En el caso de Tamaulipas, que la entidad se mantenga libre de sarampión no es producto de la casualidad; la respuesta inmediata de prevención aplicada en escuelas y guarderías, así como a la alta cobertura de vacunación, que supera el 99 por ciento respondió a una instrucción, seguimiento, supervisión, ocupación, liderada personalmente por el Gobernador del Estado.
En la política de salud instruida por el doctor AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, para esta campaña que concluye la primera semana de mayo, se cumplirá la meta de aplicar 578 mil 875 vacunas, a la población infantil y a personas y adultos de hasta 49 años, sin antecedentes de vacunación, o que no hayan padecido la enfermedad.
Tamaulipas es referente nacional por sus políticas públicas en materia de cobertura de esquemas de vacunación, así como por la participación de la ciudadanía en la protección de niñas y niños frente a estas enfermedades, sin embargo, no se debe bajar la guardia para proteger a la infancia.
El reto ahora es sostener la cobertura y evitar retrocesos ante cualquier relajamiento de las campañas de vacunación.




