29 abril, 2026

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Detona alcohol violencia casera

El problema de la violencia en casa persiste en el medio rural, donde el consumo de alcohol, es el que atiza esta problemática
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Por Antonio H. Mandujano

EXPRESO-LA RAZÓN

TAMAULIPAS, MÉXICO.- En Tamaulipas, la violencia familiar continúa como uno de los problemas más persistentes, y en muchas comunidades rurales tiene un detonante claro: el consumo de alcohol.

Aunque las cifras oficiales muestran ligeras mejorías en algunos indicadores, el fenómeno sigue presente, muchas veces oculto por la falta de denuncias y el limitado acceso a servicios.

De acuerdo con datos de la Fiscalía General de Justicia del Estado y diagnósticos de salud, hasta ocho de cada diez casos de violencia familiar están relacionados con el consumo de alcohol, especialmente durante los fines de semana.

Tan solo en 2025 se registraron más de 7 mil 800 casos en la entidad, lo que confirma que no se trata de hechos aislados, sino de un problema estructural.

En zonas rurales, la situación puede ser aún más compleja. La violencia intrafamiliar tiende a denunciarse menos, ya sea por miedo, distancia con las autoridades o falta de información. Además, estas comunidades enfrentan rezagos en servicios de salud y atención psicológica, lo que limita la detección oportuna y el seguimiento de los casos.

En paralelo, el consumo de alcohol se mantiene elevado. A nivel nacional, más del 70 por ciento de las personas entre 12 y 65 años ha consumido alcohol alguna vez en su vida. En Tamaulipas, estudios locales indican que el inicio ocurre alrededor de los 13 años, lo que incrementa el riesgo de dependencia y su vínculo con conductas violentas dentro del hogar.

Aunque en adolescentes se ha observado una ligera disminución en el consumo reciente, especialistas advierten que el problema no está resuelto, ya que muchos jóvenes mantienen patrones de consumo desde edades tempranas.

Ante este panorama, autoridades estatales han reforzado acciones de prevención. El DIF Tamaulipas y la Fiscalía impulsan pláticas en escuelas y comunidades sobre violencia familiar y adicciones, además de brindar apoyo psicológico y legal a las víctimas.

Sin embargo, los retos persisten. La llamada “cifra negra”, es decir, los delitos que no se denuncian, supera el 90 por ciento en algunos casos, lo que dificulta dimensionar la magnitud real del problema, especialmente en comunidades alejadas.

Las consecuencias también se reflejan en la desintegración familiar. Tamaulipas se mantiene entre los estados con mayor tasa de divorcios, donde la violencia familiar, frecuentemente asociada al alcohol, aparece como una de las principales causas.

Pese a los esfuerzos institucionales, especialistas coinciden en que es necesario fortalecer la prevención desde edades tempranas, ampliar la cobertura en zonas rurales y generar mayor conciencia social.

El problema no solo persiste: en muchos casos, sigue ocurriendo en silencio.

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