Por. Antonio H. Mandujano
TAMAULIPAS, MÉXICO.- La falta de relevo generacional y la escasez de mano de obra comienzan a perfilarse como una de las amenazas más serias para el campo tamaulipeco.
Porque mas allá de complicaciones sanitarias o productivas, el problema de fondo apunta a un futuro en el que cada vez menos personas estén dispuestas a trabajar la tierra o criar ganado.
Así lo advirtió Alicia González Muñoz, presidenta de Mujeres Ganaderas de México (MUGAM) en Tamaulipas, quien reconoció en entrevista para Expreso que la crisis de trabajadores en el sector ya es una realidad que limita las actividades diarias y complica también la vigilancia en ranchos y unidades de producción.
“Es muy, muy complicado”, señaló al referirse a la dificultad para encontrar personal.
Agregando que “la mano de obra en el campo está realmente escasa… no puedes tener gente exclusivamente vigilando, es imposible”, afirmó, al describir una problemática que impacta directamente en la operación cotidiana de los productores.
Pero el desafío no termina ahí.
De acuerdo con la dirigente, el desinterés de las nuevas generaciones por el trabajo rural está profundizando la crisis, en gran medida por la falta de reconocimiento social hacia estas actividades.
Y es que la consecuencia, advirtió, podría ser crítica en el mediano y largo plazo, pues sin relevo generacional ni trabajadores suficientes, las actividades primarias (base de la producción de alimentos) corren el riesgo de debilitarse progresivamente.
Por tanto, se ocupa de efectuar campañas de concientización entre la sociedad, no solamente entre los campesinos, sino en todos los sectores para tratar de cambiar un futuro crítico.
“Necesitamos hacer campañas de concientización… la vida de campo merece admiración y respeto”, expresó.
Sin embargo, admitió que ni siquiera dentro del propio gremio se ha logrado revertir esa percepción, por lo que su urge efectuar acciones para cambiar el panorama.
“Muchos ganaderos simplemente abandonan o no quieren que sus hijos se dediquen a lo mismo”.
En contraste con otras regiones donde la ganadería es motivo de orgullo, en Tamaulipas, dijo, persiste una subvaloración del trabajo en el campo.
Ante este panorama, González Muñoz volvió a recalcar la necesidad de revalorar el papel del sector rural no solo dentro del gremio, sino en toda la sociedad.
“Le debemos la comida de todos los días a la gente que está en el campo trabajando”, remarcó.
Para finalizar, fue enfática en un diagnóstico claro: sin incentivos, sin reconocimiento y sin nuevas generaciones dispuestas a tomar la estafeta, el campo enfrenta un desgaste silencioso que podría traducirse, en los próximos años, en una crisis estructural para la producción agropecuaria en la entidad.




