Por Jesús Collado Martínez
Trópico de Cáncer/Expreso Tamaulipas
4 de mayo de 2026
Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos convocó el 7 de marzo a la formación de una alianza multinacional militar latinoamericana de 12 países a la que denominó Escudo de las Américas para combatir a los carteles de la droga. Dijo Trump en esa reunión ante los doce lideres, refiriéndose a los carteles y al trafico de drogas: “Debemos reconocer que el epicentro de la violencia de los cárteles es México, los cárteles mexicanos están alimentando y orquestando el derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio… no podemos permitir eso, están demasiado cerca de nosotros, demasiado cerca de ustedes”
“El cártel de Sinaloa, “el cartel” es una de las organizaciones criminales más violentas del mundo y ha convertido el estado mexicano de Sinaloa en el epicentro geográfico mundial de narcóticos. Desde su base en Sinaloa, el cártel ha colaborado con elementos criminales alrededor del mundo -productores y distribuidores de cocaína en Colombia y Venezuela, narcotraficantes y políticos corruptos en toda Centroamérica y Sudamérica, y fabricantes de precursores químicos en China y otros lugares- para distribuir cantidades masivas de narcóticos en los Estados Unidos e infligir un daño inimaginable a las comunidades de todo este país. El cartel también ha perpetrado actos de violencia desenfrenada, incluidos miles de homicidios, en todo México y en otras partes del mundo, incluso en Estados Unidos.”
Este último párrafo pareciera parte del discurso de Trump en Florida, pero no es así, ese párrafo anterior corresponde al punto número uno de la acusación que la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó el 23 de abril ante un Tribunal contra Rubén Rocha Moya Gobernador de Sinaloa hoy con licencia, un Senador de ese estado, el Presidente Municipal de Culiacán hoy con licencia, y siete funcionarios públicos de Sinaloa. La similitud entre ese primer párrafo de la acusación y el discurso del Presidente Trump en Florida es que los dos tienen sentido político y no jurídico.
Se acusa a los servidores públicos de Sinaloa “por proteger y hacer crecer este imperio del tráfico de drogas” afirman que “el cártel se ha aliado con políticos y agentes del orden público corruptos, incluido el actual gobernador de Sinaloa..” Se señala que los políticos y agentes del orden público “han abusado de su autoridad en beneficio del cártel, han expuesto y sometido a las víctimas a amenazas y violencia, y han vendido sus cargos a cambio de sobornos cuantiosos.” pero, aunque la acusación de Nueva York tiene como propósito combatir a los carteles de las drogas, curiosamente no se acusó a ningún narcotraficante ni colaborador de los cárteles que presuntamente se beneficiaron de las acciones de los funcionarios acusados.
Por otra parte el gobierno de Estados Unidos solicita detener a los acusados “con fines de extradición” por lo que el gobierno mexicano debe apegarse al Tratado de Extradición, lo que se traduce en que el trámite durará por lo menos 18 meses, lo que dejará abierta la puerta para que los partidos de la derecha y sus medios de comunicación y redes sociales tengan disponible una fuente permanente de ataques políticos durante todo el proceso electoral de 2027 que iniciará en la primera semana de septiembre de este año.
Todas esas acciones sumadas a la presencia evidenciada de la CIA y al coro permanente de políticos del PAN y del PRI y los medios y redes sociales de la derecha opositora dedicados a atacar y descalificar al gobierno de la república, los empresarios mexicanos con los “brazos caídos” para frenar el crecimiento del país, todos en conjunto conforman un esquema clásico de desestabilización política, en el que la culpabilidad o inocencia de los acusados por la Fiscalía de Nueva York es irrelevante, con fuero o sin él, con licencia o sin ella, con detención o sin ella, con extradición o sin ella, de lo que se trata es de debilitar políticamente a las instituciones de nuestro país y de erosionar la autoridad de la Presidenta de la República, de modo que el gobierno popular pierda seguridad y firmeza.
Colaborar y servirse de una estrategia injerencista de desestabilización es rapiña política. Los carroñeros Ricardo Salinas Pliego, Carlos Salinas de Gortari, Claudio X Gonzalez y sus partidos PAN, PRI y Somos México, y los pasivos gremios empresariales, reciben respiración de boca a boca de la CIA. En este punto las preguntas son: ¿Quién más se va a sumar a esa estrategia perversa? ¿Que otro tipo de apoyo esperan recibir? y sobre todo ¿Qué otro tipo de apoyo están dispuestos a darles?




