Las elecciones están próximas y el escenario muestra una ventaja estructural para el triunfo de Morena. Control territorial, identificación de marca y capacidad de movilización lo colocan en posición competitiva para retener y ampliar espacios en congresos y municipios, pero tampoco es invencible, si las y los candidatos resultan un lastre.
Esa ventaja, sin embargo, no es igual, ni automática, en todos los estados, en todos los distritos, ni en todos los municipios, porque el desempeño de las administraciones municipales y estatales son un factor que influye en los próximos resultados electorales; así es que hay factores que se tendrían que valorar en esta disputa, en la que estarán 17 gubernaturas en juego.
Morena tiene todo para ganar, dicen desde distintos análisis políticos, basados en los programas sociales que tienen respaldo ciudadano, los cuales se han masificado; además, con un discurso contra los privilegios de la clase política, coincidente con una parte mayoritaria de la población que esperaba desde hace décadas. Estos factores le dan fuerza electoral en distintos niveles, aun con el cuestionamiento de que si los “ninis”, que es indiscriminado el apoyo a adultos mayores, a las personas con alguna discapacidad, señalados por quienes no respaldan la política social de este partido, “sorprendidos” por la inversión de recursos públicos asignados, pero no les sorprenden los ex funcionarios que se hicieron millonarios con esos mismos recursos desviados.
Lo cierto es que aún con todos los factores a favor de Morena, en esa ventaja, lo único que no le haría ganar, sin duda, sería las y los malos candidatos que pudieran ser electos bajo encuestas, burlando las nuevas reglas de Morena, que ya lo advirtió la dirigente nacional Ariadna Montiel, deben tener una trayectoria impecable, lo que provocó una sacudida a las listas de aspirantes a los cargos a disputarse en el 2027.
Por supuesto que en Tamaulipas, se tienen municipios donde los alcaldes no cuentan con aprobación ciudadana, como es el caso de Erasmo González en Madero, Beto Granados en Matamoros y Reynosa con Carlos Peña Ortiz, en donde la selección de candidaturas debe ser rigurosa para garantizar condiciones de triunfo.
Cría fama y échate a dormir , no aplica en Morena; es decir, no puede basar su confianza del triunfo electoral solo en los programas sociales del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum; el resultado no depende únicamente del posicionamiento nacional del partido, sino también de la calidad y competitividad de las candidaturas en lo local.
Tampoco se debe subestimar a la oposición, especialmente a los partidos y fuerzas políticas que están ganando presencia, incluido el crecimiento de Movimiento Ciudadano como opción competitiva; las sorpresas que podrían dar las candidaturas independientes y en especial, enfrentar la “operación azul”, las estrategias de guerra sucia atribuidas al Partido Acción Nacional, percibidas como particularmente dirigidas contra Morena en Tamaulipas.
El punto de quiebre para Morena, pese a su ventaja estructural, está en la selección de candidaturas; de lo contrario, ni los programas sociales, ni la marca Morena, serán suficientes para llevarlos a los cargos de elección popular, que son gobernabilidad y vigencia del proyecto político superior.




