17 mayo, 2026

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¡Cuidado! Europa y Rusia se enfilan al enfrentamiento

Faljoritmo/Jorge Faljo
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En la semana se ha dado una escalada notable en la magnitud de los ataques rusos con drones contra Ucrania al grado de considerarse como la mayor campaña desde el inicio de la guerra. En dos días Rusia lanzó alrededor de 1,500 drones y decenas de misiles.

Fuentes militares ucranianas señalan que el incremento de ataques desde el 13 de mayo podría no ser un episodio aislado sino un cambio operacional más amplio que refleja un cambio de táctica. Anteriormente los drones eran usados sobre todo de noche; ahora se reportan ataques en pleno día. Zelensky el presidente ucraniano sostiene que el objetivo ruso es sobrecargar las defensas aéreas ucranianas obligándolas a gastar grandes cantidades de interceptores caros contra drones relativamente baratos.

Esta es una característica tanto de la guerra en ucrania como en la de Medio Oriente; los drones baratos abundantes enfrentan y desgastan el armamento “boutique”, muy caro, aprovisionado por occidente.

Rusia ha industrializado la producción de drones y ahora tiene la capacidad de sostener campañas continuas de, posiblemente, miles de drones a la semana. También ha fortalecido el reclutamiento militar, que sigue siendo voluntario. En suma, el país ha elevado sus capacidades militares de manera importante.

El incremento de los ataques rusos tiene como antecedente un cambio importante en la capacidad y destino de los ataques ucranianos. Según la agencia noticiosa Reuters en este año Ucrania atacó 16 refinerías rusas causando una reducción de cerca de 700 barriles de petróleo diarios de capacidad de refinación y cerca de medio millón de capacidad de extracción. Es decir que el daño es significativo y afecta la capacidad rusa para exportar aprovechando los altos precios de los energéticos que ha originado el cerco al estrecho de Ormuz. Lo que también impacta los ingresos del gobierno y por ende sus capacidades operativas civiles y militares.
El problema para Rusia es que defender completamente una infraestructura energética gigantesca resulta extremadamente difícil. Refinerías, depósitos, oleoductos, terminales y plantas petroquímicas están dispersos por miles de kilómetros.
Los ataques de Ucrania marcan un cambio significativo; no solo aumentan en cantidad sino que hay un cambio cualitativo de la mayor importancia. Ha logrado llevar la guerra al corazón del territorio ruso, mucho más allá de las regiones anteriormente ucranianas que ha conquistado Rusia. Ya no se trata de ataques simbólicos, propagandísticos; ahora el impacto verdaderamente duele.

Esto ha provocado un cambio en la actitud y el lenguaje ruso sobre la guerra. Repetidamente señala que el conflicto es una guerra contra la OTAN y no simplemente contra Ucrania. Es decir que en Moscú crece la percepción de que Ucrania no podría sostener por si sola ataques tan profundos y precisos sin un apoyo occidental significativo.

De ahí empieza a nacer dentro de Rusia la idea, todavía a nivel de discusión, retórica pero explicita, de que el país podría ejercer represalias contra instalaciones fuera de Ucrania vinculadas a la producción de drones, inteligencia y apoyo logístico. Concretamente se trata de la posibilidad de atacar dos instalaciones de producción de drones, una en Alemania y otra en Inglaterra.
De la parte europea destacados lideres militares y políticos, especialmente en Alemania, Polonia, los países bálticos y los países nórdicos, hablan de prepararse para un conflicto directo con Rusia que se podría ocurrir hacia 2028, 2029 o 2030. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró en diciembre de 2025 que Rusia podría atacar un país miembro “dentro de cinco años”, y habló de la necesidad de prepararse para guerras de la escala que vivieron “nuestros abuelos”.

La Unión Europea en su conjunto lanzó un programa de rearmamento que plantea gastar 800 mil millones de euros en defensa militar. Pero no olvidemos que lo que sirve para defender también sirve para atacar. Polonia destaca con una expansión masiva de su ejército, hace compras de tanques, artillería y misiles norteamericanos y surcoreanos; y construye defensas fronterizas. En general los países de la OTAN están elevando su gasto militar.

Los medios europeos construyen la narrativa de que Europa podrá ser atacada. Lo que justifica el rearme, cohesiona a la OTAN, sostiene el apoyo a Ucrania y promueve una actitud social favorable. Hace un par de años las declaraciones bélicas habrían parecido alarmistas o extremas. Lo verdaderamente novedoso es que el discurso de “la guerra posible con Rusia¨ ya pasó del ámbito marginal al discurso oficial europeo.
Esta nueva visión europea del conflicto actual y posiblemente futuro tiene impactos reales; transforma profundamente la política y la economía Europea. No se trata de si estas predicciones tienen bases reales; lo que la mayoría de los analistas independientes niegan. El problema es que al construir los preparativos para una guerra esta se hace mucho más posible; incluso hasta probable.

Porque del lado ruso estos preparativos no pueden ser vistos como meramente defensivos. Lo que observan es que Europa se prepara en lo militar, económico y social para pelear.
Anunciar que Europa estará preparada para la guerra dentro de cuatro o cinco años es un absurdo, una terrible equivocación. Sobre todo si ya desde ahora los drones con los que ataca Ucrania ya no provienen de muy lejos sino que se ubican en países relativamente cercanos y los Estados Unidos ya no parecen dispuestos a apoyar una escalada militar.

Es decir que la actual situación crea un incentivo para que Rusia reflexiones sobre la posibilidad de no esperar cinco años. ¿Por qué no destruir desde ahora las fabricas de drones ubicadas en dos puntos de Alemania e Inglaterra? Esto obligaría a una respuesta militar conjunta de la OTAN en un momento en que sus reservas de armamentos se encuentran en niveles bajos.

A lo que se suma que Estados Unidos se encuentra en una posición muy débil en su base social interna que repudia de manera creciente el ataque a Irán, en el que Trump trata de apaciguar a China y que muy probablemente haría lo que ya anunció; abandonar la defensa militar de Europa.

Es decir que entre Europa y Rusia se da una escalada bélica que puede ser precursora de algo mucho peor: un conflicto directo que podría no esperar cinco años.

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