Por Raúl López García
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAM.- En Tamaulipas, conseguir una cita con un médico especialista en el ISSSTE puede convertirse en un proceso de desgaste físico, emocional y burocrático que se prolonga durante semanas o incluso meses.
Pacientes con enfermedades renales, neurológicas, gastrointestinales o trastornos mentales enfrentan actualmente tiempos de espera de hasta dos meses para ser valorados por un especialista, en medio de una crisis por déficit médico que el propio instituto reconoció públicamente.
“Puede ser de una semana hasta un mes y medio o dos meses”, admitió el subdelegado médico del ISSSTE en Tamaulipas, Jorge Cortina, al explicar el tiempo promedio que pueden tardar algunos derechohabientes en acceder a atención especializada.
La problemática afecta particularmente a quienes requieren neurología, nefrología, gastroenterología, medicina interna, psiquiatría y otras subespecialidades donde el sistema presenta carencias importantes de personal médico.
La espera no es el único problema.
Para miles de pacientes, el camino hacia una consulta especializada implica atravesar una cadena de trámites, referencias médicas y autorizaciones que muchas veces retrasan diagnósticos y tratamientos urgentes.
Cuando en una clínica del ISSSTE no existe el especialista requerido, el paciente primero debe ser canalizado a otra unidad médica del propio instituto, ya sea dentro o fuera del estado.
“Al momento que acude y requiere una valoración por un subespecialista con el que no contemos, se lleva a cabo un documento de referencia”, explicó Cortina.
Ese documento es enviado a hospitales del ISSSTE con capacidad para atender el caso. Sin embargo, si tampoco existe disponibilidad inmediata o la espera resulta demasiado larga, entonces inicia un segundo procedimiento: la subrogación médica.
“Al no obtener o retrasarse la atención, se empieza el proceso de subrogación”, señaló el funcionario.
La subrogación consiste en autorizar que el paciente reciba atención en hospitales o clínicas externas pagadas por el ISSSTE, aunque para llegar a esa etapa deben cumplirse procesos administrativos internos que también consumen tiempo.
Mientras tanto, los enfermos continúan esperando.
La situación golpea especialmente a pacientes crónicos o delicados, quienes requieren seguimiento constante para evitar complicaciones graves. Personas con insuficiencia renal, enfermedades neurológicas o padecimientos digestivos complejos son algunas de las más afectadas por la saturación hospitalaria.
En muchos casos, además de la incertidumbre médica, las familias deben enfrentar gastos de traslado, permisos laborales y viajes a otras ciudades para conseguir atención.
Clínica sobre saturada
Actualmente el ISSSTE en Tamaulipas atiende un universo de 413 mil 500 derechohabientes, mientras que tan solo la clínica de Ciudad Victoria opera como hospital regional para alrededor de 145 mil a 150 mil personas de manera local y pacientes referidos de otros municipios.
La creciente demanda médica rebasa la capacidad operativa existente, especialmente en áreas de especialidad.
Aunque el instituto informó que recientemente logró contratar 15 nuevos especialistas, principalmente médicos familiares para reforzar el primer nivel de atención en el sur del estado, reconoció que aún persisten vacantes importantes en especialidades críticas.
Entre las áreas con mayor necesidad se encuentran medicina interna, neurología, nefrología y gastroenterología, además de psiquiatría, donde incluso existen unidades que llevan años sin especialista.
La falta de médicos no solo retrasa consultas. También provoca saturación hospitalaria, sobrecarga laboral para el personal existente y acumulación de pacientes en lista de espera.
Frente a este panorama, el ISSSTE busca fortalecer unidades médicas en Tamaulipas, incluyendo el proyecto para convertir la clínica de Ciudad Victoria en un Hospital General con mayor capacidad resolutiva y nuevas especialidades.
Sin embargo, mientras esos proyectos avanzan lentamente, miles de derechohabientes continúan atrapados en un sistema donde enfermarse también significa aprender a esperar.




