Por Perla Reséndez
Expreso – La Razón
MIGUEL ALEMÁN.- En una jornada de dos días, el colectivo “Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas”, localizó en una zona rural de Miguel Alemán, un nuevo sitio de exterminio.
En el lugar, utilizado presuntamente por grupos criminales, se localizaron en seis áreas “cocinas” clandestinas, además de ocho fosas y nueve osamentas, algunas todavía con ropa y pertenencias visibles y restos calcinados.
Se trata de una bodega abandonada al sureste del municipio, hasta donde integrantes del colectivo llegaron al recibir una denuncia anónima que alertaba que en ese lugar se encontraban cuerpos y restos de personas, así como múltiples objetos personales.
El hallazgo ocurrió durante las búsquedas número 55 y 56 realizada por el colectivo, el pasado jueves 14 y viernes 15 de mayo, en una zona rural marcada por años de violencia ligada a la disputa entre grupos del crimen organizado.
Edith González Treviño, representante del colectivo, informó que estas nuevas acciones dieron como resultado los positivos 22 y 23, término que utilizan para referirse a búsquedas con resultados forenses relevantes.
Al lugar llegaron acompañados por personal de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, peritos de la Fiscalía de Justicia del Estado y de las fuerzas de seguridad estatales y federales.
Esta zona, fronteriza con Estados Unidos, ha sido escenario desde 2010 de enfrentamientos entre diversas organizaciones criminales.
Esta zona es considerada un corredor estratégico para el trasiego de drogas hacia Estados Unidos, por lo que se ha documentado la utilización de minas terrestres que son plantadas para debilitar a los grupos contrarios y las autoridades que realizan patrullajes en la zona rural.
Los días más cruentos de la lucha criminal, provocó desplazamientos masivos de familias hacia ciudades de Tamaulipas, Nuevo León y el sur de Texas, muchas familias tomaron la decisión de ya no regresar.
Durante el primer día de búsqueda, casi al concluir las actividades, el colectivo reportó detonaciones de armas de fuego, sin que fueran ataques directos, al considerarse una zona de alto riesgo.
El reporte de los hallazgos incluye fragmentos óseos con señales de exposición térmica, placas vehiculares y prendas que podrían ser clave para identificar a posibles víctimas desaparecidas.
Entre los artículos recuperados había pantalones, playeras, shorts, sudaderas, ropa interior, calcetines y accesorios religiosos, incluyendo una pulsera de San Judas Tadeo. También localizaron restos humanos con placas metálicas, lo que podría facilitar procesos de identificación científica.
En una de las fosas se halló una osamenta completa junto a ropa de distintas marcas y tallas; en otra, fueron ubicados dos cuerpos más con prendas parcialmente conservadas.
Otros puntos contenían únicamente fragmentos y objetos personales dispersos, en puntos que podrían haber sido utilizados para incinerar los cuerpos de las víctimas.
Apenas el miércoles, antes de la búsqueda en Reynosa, localizaron en la llamada brecha El Becerro en Reynosa, semienterrada, una osamenta completa y prendas de vestir.
Antes el 8 de mayo, también en Reynosa, reportaron el hallazgo de dos “cocinas” clandestinas con restos óseos, prendas de vestir, pertenencias y cartuchos, siendo la búsqueda 52 y el positivo 19 del año por parte de las y los buscadores.
Edith González, la activista líder del grupo de buscadores y quien también busca a su hermano Azael Treviño García, desaparecido en 2019 cuando tenía 15 años de edad, denunció el pasado mes de marzo en la capital del estado, el rezago para el procesamiento de los sitios de hallazgos.
El 12 de marzo, junto a Andrés Ñeco, vocero del colectivo y otras buscadoras, se reunieron con el Fiscal General de Justicia, Jesús Eduardo Govea, para entregar un pliego de 35 puntos que frenan el trabajo que realizan.
“Le entregamos un archivo de todos los procesamientos pendientes, son entre 20 y 30 sitios desde 2023 al 2026 que no han sido procesados; hizo el compromiso de hacer la coordinación con el Fiscal especializado, para cambiar esta estrategia de trabajo para los nuevos hallazgos”.
Apuntó que incluso, algunos de los sitios denunciados a la autoridad y que no han sido procesados, han sido reutilizados por los criminales, por lo que la labor de procesamiento e identificación es aún mayor.
Uno de estos lo identifica su colectivo como “La Casa del Terror” en Reynosa, donde localizaron miles de indicios, explicando que, aunque se inició el procesamiento, después ya no se continuó ni resguardó.
“Se sacaron miles de restos, era impresionante porque era un lugar que por donde quiera estaban estos restos; se afectó obviamente porque pues eran unos que ya tenían mucho tiempo y otros que estaban muy recientes, era un lugar muy activo”.




