Por. Antonio H. Mandujano
TAMAULIPAS, MÉXICO.- Aunque el pronóstico de la NOAA apunta a una temporada de ciclones tropicales menos activa en el Atlántico durante este 2026, Tamaulipas no está exento de riesgos, pues especialistas advierten que el desarrollo del fenómeno El Niño podría reducir la cantidad de sistemas tropicales, pero también favorecer periodos de lluvias intensas, tormentas severas y posibles ciclones “caseros” en el Golfo de México, capaces de evolucionar rápidamente cerca de las costas y dejar poco tiempo de preparación.
Y a solo ocho días del arranque oficial de la temporada de huracanes en el océano Atlántico, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) publicó su primer pronóstico estacional para 2026, en el que prevé una actividad ligeramente por debajo del promedio histórico.
Según el organismo meteorológico, existe un 55 por ciento de probabilidad de una temporada “por debajo de lo normal”, un 35 por ciento de que se mantenga dentro de parámetros promedio y apenas un 10 por ciento de posibilidad de una temporada más activa de lo habitual.
La NOAA estima la formación de entre 8 y 14 tormentas tropicales con nombre, de las cuales entre 3 y 6 podrían alcanzar categoría de huracán.
Además, entre 1 y 3 sistemas tendrían potencial de convertirse en huracanes mayores, es decir, categorías 3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson.
Entre los nombres asignados para esta temporada aparecen Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay y Gonzalo, mientras que posteriormente podrían surgir Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Leah, Marco y Nana.
La lista concluye con Omar, Paulette, Rene, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred.
Meteorólogos explican que el principal factor detrás de este pronóstico es la probable consolidación de El Niño durante el verano, pues este fenómeno climático eleva la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial y modifica la circulación atmosférica global, generando mayor cizalladura o “corte” del viento sobre el Atlántico, condición que dificulta la organización y fortalecimiento de ciclones tropicales.
Sin embargo, expertos advierten que esto no significa ausencia de peligro para estados costeros como Tamaulipas. Incluso en años con baja actividad ciclónica, el Golfo de México puede desarrollar sistemas cercanos a tierra que provoquen lluvias torrenciales, inundaciones, marejadas y daños importantes.
Además, el calor acumulado en las aguas del Golfo podría compensar parcialmente los efectos inhibidores de El Niño, favoreciendo tormentas intensas de rápida evolución.
La temporada de ciclones tropicales en el Atlántico inicia oficialmente el próximo 1 de junio y concluye el 30 de noviembre, aunque históricamente agosto, septiembre y octubre concentran la mayor actividad en esta cuenca.




