28 mayo, 2026

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Se ‘agrava’ el IMSS …falta medicamento

Derechohabientes tienen que comprar las medicinas cuando pueden, porque tardan meses para surtirlas en el instituto
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Por Raúl López García
EXPRESO-LA RAZON

CIUDAD VICTORIA, TAM.- “El paciente no se puede ir sin sus medicamentos”.
La frase pronunciada por el delegado del IMSS en Tamaulipas, José Luis Aranza Aguilar, buscaba transmitir certeza sobre el abasto en clínicas y hospitales del estado.

Sin embargo, minutos después, un derechohabiente evidenció una realidad distinta.
“Llevo dos meses comprándola porque no hay”, reclamó un paciente diabético de Altamira durante una conferencia, al denunciar la falta de sitagliptina con metformina en la Unidad Médica de La Morita.

El intercambio dejó al descubierto uno de los problemas más sensibles para miles de derechohabientes: el desabasto de medicamentos continúa presente en unidades del Seguro Social, particularmente en tratamientos para enfermedades crónicas.
Durante la entrevista, el delegado reconoció que el IMSS opera bajo esquemas de sustitución terapéutica cuando no cuenta con determinados medicamentos.

“Si no tenemos el medicamento A, tenemos el medicamento B o el C”, declaró ante medios de comunicación.
Incluso admitió que existen compras emergentes para resolver faltantes extremos y aseguró que el tiempo máximo para surtir medicamentos sería de 72 horas.
“En 72 horas ya tenemos el medicamento en farmacia”, sostuvo.
Sin embargo, el caso expuesto por el paciente de Altamira reflejó que la situación en ventanilla dista del discurso institucional.

El derechohabiente afirmó que durante dos meses recibió la misma respuesta: “No hay”.
El delegado respondió que el medicamento sí estaba disponible, aunque no en su presentación combinada, ya que el IMSS contaba con sitagliptina y metformina por separado como alternativa terapéutica.

La situación exhibió otro problema recurrente dentro del sistema de salud: la falta de información y coordinación entre médicos, farmacias y pacientes, quienes muchas veces desconocen que existen sustituciones autorizadas y terminan comprando medicamentos por cuenta propia.

El impacto económico para las familias puede ser considerable.
Tratamientos para diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares representan gastos de cientos o incluso miles de pesos mensuales cuando los pacientes deben recurrir a farmacias privadas.

Otro momento polémico ocurrió cuando el delegado pidió a los derechohabientes acudir directamente con directivos y jefes médicos para resolver inconformidades, al considerar que muchas personas “solamente se dedican a quejarse en redes sociales”.
Aunque aseguró respeto a la libertad de expresión, el funcionario insistió en que cada clínica cuenta con responsables para atender reclamos relacionados con medicamentos y atención médica.

La declaración también dejó otro reconocimiento importante: el IMSS continúa utilizando servicios subrogados cuando no cuenta con capacidad suficiente para determinados procedimientos o atenciones médicas.

“El Seguro Social también funciona a través de servicios de subrogación”, admitió.
Mientras el IMSS insiste en que ningún paciente debe quedarse sin tratamiento, las quejas por medicamentos faltantes, compras emergentes y recetas incompletas continúan formando parte de la experiencia cotidiana de miles de derechohabientes en Tamaulipas, donde la frase “no hay” sigue generando incertidumbre en las ventanillas del Seguro Social.

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