22 junio, 2026

22 junio, 2026

Irán: La paz por la fuerza

TRÓPICO DE CÁNCER/ JESÚS COLLADO MARTÍNEZ

Por Jesús Collado Martínez

Trópico de Cancer/Expreso Tamaulipas

22 de junio de 2026

Cuando Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, lo hizo con una promesa clara y firme, traer la paz al mundo. La fórmula aterradora que ha distinguido su segundo mandato ha sido expresamente hacer la paz a través de la fuerza, ejecutada con una audacia sin precedentes, combinando sanciones económicas aplastantes, acción militar quirúrgica, presión diplomática multilateral y una disposición demostrada a actuar donde otros solo amenazaban.

El documento de entendimiento firmado el 17 de junio de 2026 entre Washington y Teherán conocido como el Memorandum de Estambul, es el resultado más visible de esa doctrina. El acuerdo establece un cese al fuego de 60 días y la reapertura del Estrecho de Ormuz, la vital arteria marítima por la que fluye la quinta parte del petróleo mundial, bloqueada por Irán desde el estallido del conflicto en febrero de 2026. El marco incluye también la  reapertura de rutas de comercio en el Golfo Pérsico, discusiones sobre el alivio de sanciones y la posible liberación de hasta 25 mil millones de dólares en activos iraníes congelados, dependiendo del cumplimiento futuro del acuerdo.

Pero el camino hacia ese entendimiento no fue diplomático en su origen, fue militar. El uso de la fuerza pavimentó el camino de las negociaciones. El 28 de febrero de 2026 Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques a gran escala contra Irán, con el objetivo declarado de inducir un cambio de régimen y desmantelar el programa nuclear y de misiles balísticos iraní. En esos ataques murió el Ayatola Ali Jamenei, líder supremo de Irán. Para la administración Trump iniciar esa guerra era una demostración de que el precio de la confrontación con Estados Unidos sería insoportable.

Pero el acuerdo con Irán no puede entenderse sin el antecedente venezolano, que mostró al mundo la dimensión real del credo de Trump. En enero de 2026, el Presidente Trump anunció que había ordenado “un ataque a gran escala contra Venezuela” y que Nicolás Maduro, junto con su esposa Cilia Flores, habían sido capturados y trasladados fuera del país. Al menos 150 aeronaves de Estados Unidos despegaron desde 20 bases distintas en tierra y mar. Cuando la Fuerza Delta irrumpió en la residencia de Maduro, él y su esposa fueron tomados completamente por sorpresa. 

Horas después, Maduro comparecía esposado ante un tribunal federal en Nueva York, acusado de narcoterrorismo, conspiración y narcotráfico, cargos formulados desde el primer mandato de Trump. El mensaje era inequívoco, ningún actor considerado amenaza para los intereses estadounidenses estaba fuera del alcance de Washington. La operación militar de Venezuela fue el argumento más poderoso que Trump llevó a las conversaciones con Teherán.

La negociación con Irán ilustró además la naturaleza multidimensional de la estrategia de Trump, Pakistán actuó como mediador principal acompañado de Catar, Arabia Saudita, Turquía y Egipto. Trump impulsó también una expansión significativa de los acuerdos en la región instando a esos países mediadores a normalizar relaciones con Israel, e incluso sugirió que el propio Irán podría unirse a esos acuerdos tras la conclusión de la paz.

Las sanciones económicas y el bloqueo naval fueron el garrote; la promesa de alivio económico, la zanahoria. El vicepresidente Vance resumió la oferta: “Les decimos a los iraníes que son bienvenidos a tener acceso a una economía sin sanciones, a ser reinvitados a la economía mundial, pero solo si honran los compromisos que hagan en este acuerdo.”

Existe la posibilidad de que este cese al fuego allane el camino hacia un acuerdo con mayor permanencia, aunque por lo pronto sea un entendimiento temporal que de hecho está evitando la continuación de una guerra. Las cuestiones nucleares de fondo, el nivel de enriquecimiento de uranio que sería permitido, el destino de las reservas de uranio altamente enriquecido siguen abiertas y serán el centro de las negociaciones durante los 60 días del acuerdo.

Lo que no está en duda es que Trump por una parte rompió algunos mitos como aquel que pronosticaba que una confrontación militar directa con Irán desataría la Tercera Guerra Mundial y que esa sería una conflagración de dimensiones nucleares, y por otro lado logró sentar a Irán en una mesa de negociaciones, con condiciones dictadas desde Washington.

La paz por la fuerza, descarnada y sangrienta, ejecutada con todos los instrumentos del poder estadounidense, produjo un resultado que décadas de diplomacia convencional no habían conseguido, la posibilidad tangible de llegar a acuerdos de paz permanente en esa estratégica región. Un tema muy notable es que el Memorándum de Estambul, firmado por el Gobierno de Estados Unidos y el Gobierno de Irán, no contiene ni una sola mención a la democracia.

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