Por. Alfredo Peña
Expreso – La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Un matrimonio y su hija de 14 años murieron ahogados la tarde de este lunes en una poza del río San Francisco, ubicado a 15 minutos al norte de la ciudad sobre la carretera Interejidal, a donde acudieron para continuar el festejo del Día del Padre.
Las víctimas fueron identificadas como Enrique Jaime “S”, de 39 años; su esposa Fernanda Selene “G”, de edad similar, y la menor V.P.G.S., de 14 años, quienes tenían su domicilio en la colonia Emilio Caballero de esta capital.
De acuerdo con los primeros reportes, la adolescente cayó en una poza de aproximadamente tres metros de profundidad donde se forma un remolino debido a la fuerza con la que cae la corriente. Al verla en peligro, el matrimonio se lanzó al agua para rescatarla, pero la intensidad del caudal les impidió salir y los tres perecieron ahogados.
Fueron otras personas que se encontraban en el río quienes colocaron los cuerpos en la orilla y solicitaron el apoyo de Protección Civil Estatal. Al llegar, los elementos confirmaron que ya no presentaban signos vitales. Posteriormente, los restos fueron trasladados al SEMEFO para la necropsia de ley.
El afluente, al igual que otros en la región, registra un nivel elevado y una corriente peligrosa debido a los escurrimientos provocados por las intensas lluvias en la sierra.
EXIGEN SEÑALIZACIONES
Habitantes de la zona exigieron a las autoridades la colocación de señalamientos o, al menos, una cuerda de advertencia. “No siempre lleva agua, pero cuando se registran lluvias, la gente viene a disfrutar el río y no hay ninguna autoridad que ponga, de perdida, un mecate o una señal de advertencia sobre el peligro que hay en esa poza”, reclamó un residente.
Una tragedia similar ocurrió en septiembre de 2025, cuando un jefe de familia falleció ahogado en ese mismo sitio.
El domingo 21 de junio, justo durante la celebración del Día del Padre, otros visitantes vivieron momentos de angustia. “Nosotros andábamos en la orilla con mi familia y mi hermano Toño vio cuando un niño se andaba ahogando y, sin pensarlo, se lanzó, pero él también se andaba ahogando”, narró. “Lo bueno es que otras personas lanzaron cuerdas y poco a poco se fueron acercando para sacarnos, porque yo también me metí para salvar a mi hermano”.
El mismo testigo advirtió que en la poza aún quedan restos de aquellos rescates. “Ahí quedaron unos mecates y unas bandas enredados en las piedras. Le dije a Toño que si se llega a enredar la banda, alguien se mete y se va a enganchar con esa banda. Ayer, con esas bandas sacamos a la gente; ahí se quedaron en medio del agua”.
Las autoridades mantienen abierta la investigación, mientras crece la indignación entre los lugareños por la falta de medidas preventivas en un paraje que, con las lluvias, se convierte en una trampa mortal.




