Si el mundo de las mentirillas piadosas se juntasen- que lo hacen sin enviarnos una notificación- harían un mundo más grande que el nuestro. Pero todo quiren y todo no se puede. Dicen los que existen que ellos no dicen mentiras y es verdad, nadie logra sustituir la realidad.
Hasta la fecha no me han presentado al hombre o mujer, de preferencia mujer, que diga: mira yo soy la mujer mentira. Mi vida ha sido una estup!da mentira. En voz de Luis Ángel cuyo nombre no es ese. Sino que en alguna parte del ser humano, ahí nomas humildemente, la mentira existe.
Contraria a lo que todos aseguran, en su propia ambigüedad e incongruencia, la mentira es feliz. Cuando todo el mundo cree tener razón aparece ella, hermosa, virtuosa, labiosa y perversa, la original mentira, semejante a la chimoltrufa, adentro de un libro escondida, por la calle como reguero de pólvora anda la mentira buscando a la víctima.
En el vecindario un pleito comienza con un ingenuo malentendido de todas las partes. Todo tiene la posibilidad y el derecho a ser mentira. Según yo. A veces la reconciliaciones por un engaño salvan una relación. Aunque después se descare el vato diciendo que no todo fue cierto, todo fue cierto. Pero pues ella con el silencio lo desvive. No hay más gacha mentira que el silencio.
Dijeron que el mundo acabaría y todo el día nos traen con el Jesús en la boca, un Jesús jubilado, y el mundo apenas inicia. El mundo a pesar de todas las mentiras agarra aire, se espolvorea y como el gallo canta. Bienvenido al mundo construido entre mentiras y veras.
He visto gente sin quehacer agarrarse a puras mentiras en la esquina. Hay mentiras fisiológicas, mentiras inexplicables, mentiras bonitas arriba de un árbol, hay mentiras chiquitas, y mentirotas, mentiras piadosas, mentiras ocultas filtradas entre mil verdades.
Habrá que revisar si es que no sobrevive una fasedad abajo de la alfombra, ¿para qué podría servir? Pregunta quien anda por ahí diciendo mentiras. Lo cual no se resuelve en los hechos: el palo dado ni dios lo quita, no he probado.
Una mentira es como una bomba atómica, salvadas proporciones. Todos llevamos una bomba atómica apuntó de explotar en un elevador con una muchacha muy guapa.
Hay mentiras inolvidables que nos cambiaron la vida y hay verdades que no es por nada hubiésemos preferido fueran mentiras. Vas por la vida y te encuentras con un juez y procedes a confesar todas las mentiras ensayadas en el campo minado de la vieja colonia, en donde cada paso es una posible pedrada.
Decir la verdad a veces no existe. Otras veces la verdad salió peleada por un billete y la corrieron del jale y la vieron correr por la de Carrera Torres, por donde nadie corre. Eso es una mentira del tamaño del mundo.
Muchas verdades que usted ve caminando por las calles son mentiras y llevan muchos años sin ser descubiertas. Un día, luego de muchos planetas y muchas mentiras, la verdad será descubierta, y tal vez, sólo tal vez, quede un hombre bajo un árbol tragando maguacatas y nadie sabrá quien es.
Encontrar al hombre más mentiroso del mundo, por tumultuoso debería proclamarse el concurso más complicado del mundo; seguido muy de cerca por otro concurso para encontrar al hombre que no ha soltado una mentira, ni como no queriendo la cosa, al fin de que nadie se va a dar cuenta y es sábado.
Sin mucho esfuerzo salga usted a la calle a buscar la verdad sin preguntar por ella. Es duro y peligroso ir con la verdad como si nada y que la gente te vea. Si te ve el dueño del circo con tamaña verdad quizás quiera comprarla para divertir al público que alguna vez fue fanático del hombre más fuerte y feliz del mundo. ¿Y qué tal si la verdad es sólo una ilusión óptica del mundo optimista? Uno qué va a saber de eso.
HASTA PRONTO




