28 marzo, 2025

28 marzo, 2025

Fríos y aburguesados

SOL GENERAL

Siempre he creído que el fútbol se rige por el sentido común, guiarnos por conceptos básicos, por el uso de la lógica, en la cancha será la preparación, el talento, pero sobre todo el carácter y la determinación son los que harán que el balón ruede a favor de la causa que más demuestre dichos factores.

La gente que fracasa gusta de encontrar argumentos como la suerte, el rival, el árbitro, el clima, la cancha y un sinfín de excusas, evadiendo la responsabilidad por frustración o por cobardía de ponerle nombre y apellido al fracaso.

Después de lo acontecido el sábado anterior donde Correcaminos fracasó de nueva cuenta al quedar eliminado de penosa manera en la liguilla a manos de un rival bastante modesto en toda la extensión de la palabra como lo es Altamira, muchos aficionados aún no superan el trago amargo de la derrota.

Me tocó ver múltiples reacciones a la salida del estadio, incluso hubo quienes con un nudo en la garganta, con lágrimas en los ojos, se acercaban a un servidor pidiendo una explicación del por qué otra vez se había perdido.

Afortunadamente y contrario a otras ocasiones, no hubo quien culpara a este simple escribano del traspié del ave naranja, ya que en varias etapas pasadas, hubo quienes hasta increparon a la prensa por lo que ellos creían era un engaño del cual nosotros los medios éramos parte de su estructura.

Para Correcaminos es una bendición tener todavía aficionados que les cale perder, que les duela la derrota, que sientan el coraje de ver a su equipo eliminado, porque duele decirlo, cada vez son menos y peor aún, vienen generaciones nuevas, niños de diez, doce años, aún otros más chicos que nosotros, los más grandes, por costumbre o por amor, queremos inculcarles el sentimiento de apoyar al equipo que es de casa y responden con cuestiones como ¿es obligación irle?, o, ¿para qué si siempre pierden?.

Peor aún cuando absolutamente nadie del otro lado demuestra que le duela perder, es decir, nadie, ningún jugador, directivo o miembro del cuerpo técnico se abre de capa y da el rostro para mostrar vergüenza y aceptar el fracaso, no justificarlo, diciendo que se terminó en tercer lugar y toda esa demagogia que en el fútbol no es consuelo y no sirve de nada.

Aún más terrible cuando no se abren las puertas a los medios para tratar de mostrar ese lado humano a la afición, se esfuman, se pierden y no les gusta ser cuestionados pues todo lo toman a mal y creen que se les quiere poner en un paredón de fusilamiento, vaya gente de piel delgada.

Insensibles, fríos, aburguesados, alejados, esos son los retos de Correcaminos, las murallas que tiene que derribar el próximo torneo y de paso, ser campeón y ascender y no señores directivos, eso no vendrá por añadidura con un equipo que según ustedes será “espectacular”. Apúntenle.

@luisdariovera

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