Hacía mucho tiempo que no comenzábamos el año con tanto hartazgo por parte la sociedad civil. Ésta ve impotente cómo la clase política sigue mirándose el ombligo obviando a la ciudadanía.
En Grecia el partido populista Syriza puede ganar las próximas elecciones. Sus propuestas son absolutamente irreales y populistas y eso le preocupa a Europa. Para empezar quieren salirse del euro y de la propia Unión Europea. Para ellos, para los griegos, sería un desastre pero arrastraría al resto de las economías europeas.
Pero este 2015 España puede vivir la misma experiencia de Grecia. El partido político también populista, Podemos y su líder Pablo Iglesias puede ser quien gobierne España a finales de este año y principios del que viene. Es el enemigo a batir por parte del Partido Popular y del Partido Socialista. Va a depender del arrastre que tenga en la ciudadanía que, hoy es mucho. Pero es más, podría acabar con el Partido Socialista e Izquierda Unida, la segunda y tercera fuerza política del país.
La opinión pública española está preocupada y con razón. Sus dineros provienen de Irán y Venezuela. Sus amigos son los “iluminados” con Venezuela, Irán, Bolivia, Ecuador o Nicaragua.
Su discurso es, por lo menos inquietante. Pretenden nacionalizar las eléctricas y podría haber una ley mordaza contra la prensa. Nadie podría ganar más allá de un tope establecido y tienen en la mira a empresarios y políticos.
Pero por otra parte, creo que es importante que se abran las ventanas y corra el aire. El sistema político actual está muy viciado, demasiado estancado y todavía y, a pesar de los platos rotos de la “fiestecita” que han montado los políticos, ellos piensan que son intocables; que la situación que se vive no va con ellos. De ahí tantos casos de corrupción con los que nos hemos desayunado un día sí y otro también hasta que, últimamente la justicia a podido actuar relativamente.
En mayo hay elecciones autonómicas y en noviembre se celebrarán las generales donde Mariano Rajoy puede perder la Presidencia y pudiera, por qué no, Podemos y Pablo Iglesias. Un enigma que Europa no quiere ni oír hablar.
España es un país grande que pesa mucho en el concepto internacional y una fuerza política como Podemos no cabría en un escenario ortodoxo.