El Instituto Nacional Electoral (INE) vive momentos críticos de cara a la elección intermedia de junio.
La situación compleja que vive el país se ha trasladado al escenario electoral, y la institución encargada de organizar los comicios enfrenta de nueva cuenta una crisis de confianza que ha puesto en jaque incluso al presidente y consejero, Lorenzo Córdova Vianello.
La oposición culpa al INE de favorecer al partido en el poder. Nada nuevo bajo el sol: es una acusación recurrente que parece inevitable cada vez que se acerca una cita con las urnas.
El problema es que el pleito de siete partidos con la autoridad electoral comenzó muy pronto. Más de tres meses antes de la elección, le han declarado la guerra y amenazan con desestabilizar un proceso que de por sí se antoja complejo.
Si así comienzan —con razón, pensarán algunos— los presagios no pueden ser buenos.
Es preocupante que cuando el mar luce más «picado», el barco dé tantos visos de debilidad.
No deja de ser extraño que el lío más reciente que ha cobrado grandes dimensiones tiene como protagonista al Partido Verde Ecologista de México y su sospechosa campaña de difusión en las salas de cine de todo el país.
El INE de Córdova no ha podido —no ha mostrado voluntad, dicen sus críticos— armar un expediente para recetar un castigo ejemplar a los verdes adelantados.
Lo dicho: muy pronto en el partido, el árbitro está perdiendo la confianza de los jugadores, lo que podría generar una de esas broncas de proporciones épicas.
Las dos opciones de Balta
Baltazar Hinojosa Ochoa debió haber presentado ayer su renuncia a la Agencia de Servicios a la Comercialización Agropecuaria y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (Aserca) para comenzar su proceso formal para convertirse en candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por la vía plurinominal.
De inmediato, suponemos, llegará a Tamaulipas para hacer talacha política con dos objetivos: apuntalar la campaña de Chuchín de la Garza Díaz del Guante, para la cual ya puso a trabajar a su estructura, y claro está, iniciar su camino hacia el 2016.
En el caso de la elección del IV distrito, el ex alcalde de Matamoros tiene una posición que podría considerarse cómoda: si De la Garza Díaz del Guante hace la hombrada y saca la victoria ante Ramiro Salazar Rodríguez (a estas alturas todavía se ve muy difícil) podrá colgarse la medalla al pecho. Por otro lado, si se cumplen las predicciones, Hinojosa Ochoa podrá hacerse el desentendido.
Hablando del equipo de Hinojosa Ochoa, el delegado del PRI en Matamoros, Marco Antonio Solís, no termina de asentarse entre algunos liderazgos locales que no le ven los tamaños para fungir de interlocutor. Vaya tarea la que le encomendaron.
Las incursiones de Etienne
Aunque atrajo mucha atención mediática, la nueva incursión de Alejandro Etienne, en Matamoros, podría calificarse como infructuosa en términos políticos.
Al menos así lo entienden algunos priistas que no muestran ningún entusiasmo por acompañar un posible proyecto político del alcalde victorense.
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