Incisiva, gesticuladora, inteligente, la periodista Carmen Aristegui es una pasión de verdad por México. Interrogante, expresiva de gran impacto, sus palabras se prenden a la pantalla chica y se envuelven en las ondas de la radio que conmociona al país. Incisiva, porque su palabra es como el ácido sobre la plancha de aguafuerte donde el paisaje político descubre su interior. Esa imagen descubierta lacera las buenas conciencias y crea vínculos sociales en la gran red universal de las palabras vivas. Así es Aristegui, una mujer periodista comprometida con su oficio dignificando un trabajo que no es nada fácil de realizar en México cuando se llega a la médula del cuerpo político que lo conmueve, que lo hiere, que lo flagela a punta de palabras.
Y es que la palabra es un arma que lacera en favor de la verdad. Por la palabra que convoca a la justicia, a los testigos de cargo contra la corrupción y la manipulación de la noticia.
Aristegui, la periodista en la radio y la televisión tiene la agilidad de un gato ante las horas nocturnas capeado por la luna. Es dueña de la verticalidad que la dignidad sostiene y sabe repartir candela para soportar a su verdad con la cual podemos no estar de acuerdo, pero representa la voz de la inteligencia de mujer valiente y afectiva.
Palabra que blande, que otea como espada digna para luchar. Su despido de MVS Radio es un testimonio de un periodismo incisivo e inteligente. Es afrontar al poder incapaz de confrontar a las ideas. La democracia se hace con la palabra y se aplica con los hechos. México, necesita muchas mujeres como Carmen Aristegui. Decenas, cientos de espadas de verdad y razones para creer en México.




