1.- Los vacacionistas encontrarán a su regreso dos novedades: el cambio de horario y el inicio de las campañas rumbo a la renovación de la diputación federal. El primero podría no ser tan dañino si tomamos en cuenta el decir del supremo gobierno en sentido de los presuntos millones de pesos ahorrados a favor de la economía nacional. Hasta ha de creer. ¡Ah!, pero dónde se probará de nuevo el insospechado grado de tolerancia ciudadana será durante las mentadas tareas de proselitismo convertidas en continuo bombardeo que podría provocar incluso, suicidio colectivo. Y es que tantas y tan variadas mentiras y promesas llevarían a la depresión y de ahí a la muerte inducida. Y no es exageración, cualquier especialista en la materia estará cierto de que una comunidad sin esperanza es capaz de todo con tal de liberarse de la frustración. Y las campañas políticas, señoras, señores, son enfermizas, engañosas y con alto contenido de maldad.
Ya sabéis, pero recuerdo que el Instituto Nacional Electoral dentro de unas horas recetará un promedio de once millones de spots que quitarán el sueño y echarán a perder la digestión durante dos meses. Esto por una parte y por la otra, iniciará el desfile de un ejército de desemplead@s que ante la crisis están puest@s para cobrar unos doscientos mil pesos mensuales durante tres años no sólo para hacer el ridículo sino para seguir partiéndole la mandarina en gajos a la república. Y ni modo que sea invento.
Serán sesenta días de castigo sin garantía de que se incremente la votación. Al contrario, pudiera ser que ni siquiera lleguemos al cuarenta por ciento acostumbrado. Y todo por la falta de credibilidad y desconfianza aceptadas por el mismito Peña Nieto durante la gira por el Reino Unido, ante la insistencia de los medios internacionales. Si el voto no significa cambio, ¡entonces para qué jijos votamos!. Y bueno esta sigue siendo la disyuntiva.
El asunto es que concluyendo las vacaciones de Semana Santa habrá de iniciar el viacrucis para una ciudadanía ajena a los perversos intereses de partidos y candidat@s. Peor retorno no se podía esperar.
2.- ¿Ya adquirió la novela “Érase un periodista” del autor de esta columneja?. ¡Hágalo!. La encontrará en “EXPRESO” y KAPA centro.
Mientras tanto, no sé usted qué piense pero la mesa de análisis político del café opina que Peña Nieto debiera deshacerse cuando menos de cinco funcionarios de primer nivel. Se trataría de los titulares de Educación, Relaciones Exteriores, Gobernación, Comunicaciones y Transportes y Hacienda. A saber, Emilio Chuayffet, José Antonio Meade, Miguel Ángel Osorio Chong, Gerardo Ruiz Esparza y Luis Videgaray, respectivamente. Todos han tenido sus minutos de fama pero también de pena ajena que para efectos políticos han repercutido seriamente sobre Los Pinos. Ni cómo negar que Chauyffet se quedó en el limbo del conflicto magisterial. No fue suficiente el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo ni la satanización de miles de maestros cuya dignidad sobrevive a pesar del congelamiento de plazas y salarios. El problema toma el delicado camino de la violencia y la rebeldía ante la cerrazón del diálogo y la represión oficial a pesar de la celebrada reforma educativa. Sea que don Emilio llegó al límite del desgaste y por lo tanto ya no es útil. Por su parte José Antonio Meade resultó todo un provocador de barrio. Lo ultimito es el pleito contra la ONU debido a la afirmación de que en México existe “una tortura generalizada” y por lo tanto se violan permanentemente los derechos humanos. Esta clase de situaciones de ninguna manera abonan el prestigio de la tradicional política exterior, al contrario. No olvidéis que Meade fue secretario de Hacienda de Calderón y por lo tanto trae el sello panista. ¿No será a propósito su comportamiento?. En cuanto al titular de Gobernación, al igual que Chuayffet, ha sido demasiado expuesto sin resultados que puedan ser presumidos sin recato. En este sentido el escribidor considera que su situación quedó definida desde la desafortunada ocasión en que intentó resolver el conflicto del IPN sin más recurso que la oratoria y resultó peor porque el mundo se le vino encima.
Mientras tanto Gerardo Ruiz Esparza aparece como el más indeciso e incómodo de los funcionarios. ¡Qué vergüenza lo del ferrocarril México-Querétaro!, y deje, la pena de EPN cuando visitó la milenaria China sin tener argumentos para justificar la cancelación de la obra ganada en primera instancia justamente por una empresa de aquel país. Sólo eso bastaría para que Ruiz Esparza estuviera retirado, cuidando a sus nietos. ¿Y qué tal Videgaray?. Dicese que gran parte de la desgracia nacional se la debemos a los desatinos del titular de Hacienda. ¡Y lo que viene!. De manera que Peña Nieto debiera dar una sacudida al gabinete. Es casi urgente, nomás para salvar al régimen tricolor. Nomás por eso.
SUCEDE QUE
Cómo calificar la opinión del dirigente de la burocracia federal en la entidad Marco Antonio Silva Hermosillo, ¿descarada?, ¿cínica?. Usted juzgue. El hombre recién mostró su beneplácito, (la nota dice que “celebró”) por el hecho de que la nueva ley de transparencia no fiscalizará las cuotas de los agremiados. Esto nos lleva a suponer que Silva Hermosillo dispondrá de los recursos como mejor le parezca al fin y al cabo que nadie lo vigilará. “Ha de ser del PRI”, dirá aquel…Y a propo, tanto escándalo porque la familia de David Korenfeld, director de Conagua, utilizó un helicóptero de la dependencia para irse de vacaciones. Acá en Tamaulipas los vehículos oficiales llegan a ser considerados como propiedad privada y ni quien diga nada.
Y hasta la próxima.




