Recientemente, el Senado de la República aprobó la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, ahora los diputados estamos preparados para discutirla y aprobarla antes de que termine el actual período ordinario en la Cámara de Diputados. Sabemos de la importancia de esta ley para mejorar mecanismos que permitan responder a la sociedad sobre deficiencias institucionales en materia de transparencia.
La vida pública nacional requiere ser más transparente, estar más abierta para que todos los ciudadanos puedan disponer de la información y así conocer a fondo lo que se hace con los recursos públicos. Sólo en la medida en que venzamos las barreras de la opacidad, los ciudadanos podrán sentir mayor confianza en los servidores públicos, en los partidos y en cualquier persona que reciba recursos del Estado.
La necesidad de fortalecer espacios ciudadanos es evidente, el hartazgo social de la corrupción y la impunidad crece sin medios para combatirlos, y es ahí donde hay que hacer efectivo su derecho humano a la información pública, para que su participación pueda crecer e ir mucho más allá del voto, para que tengan conocimiento real de lo que ocurre en el espacio público y puedan reclamar con información suficiente y verídica.
Es importante mencionar que detrás de esta Ley hay un trabajo serio realizado en el Senado, en donde muy diversas voces fueron incluidas: autoridades garantes, organizaciones sociales, instituciones educativas. De esta manera se da fuerza a un instrumento para la ciudadanía y democracia mexicanas.
Si bien hoy los ciudadanos tienen acceso a mucha información que está en manos de las diversas instituciones gubernamentales, todavía falta que más información pueda ser conocida y no sólo la que corresponde a los tres Poderes y a los órganos autónomos. Hace falta que partidos políticos, sindicatos, fideicomisos y fondos públicos, y cualquier persona que reciba y ejerza recursos públicos respondan por el manejo que hacen de cada peso que reciben y gastan.
La nueva ley aprobada en el Senado estableció los principios, bases generales y procedimientos para garantizar el derecho humano de acceso a la información, porque por más que se planteen como derechos humanos, hace falta dar las herramientas suficientes para poder llevarlos a la práctica.
Es claro en la Ley, que se está discutiendo en Cámara de Diputados, que hay todo el interés por ampliar las obligaciones de transparencia y rendición de cuentas de todos los sujetos que quedarán obligados por esta legislación. Asimismo, se refuerzan los mecanismos para que los ciudadanos tengan mejor acceso a la información.
Es importante destacar la conformación del Sistema Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales que estaría integrado por el IFAI, los organismos garantes de las entidades federativas, la Auditoría Superior de la Federación y el Archivo General de la Nación. Asimismo, se creará la Plataforma Nacional de Transparencia compuesta por el sistema de solicitudes de acceso a la información, el sistema de portales de obligaciones de transparencia, el sistema de gestión de medios de impugnación y el sistema de comunicación entre organismos garantes y sujetos obligados.
Luego de ser discutida y votada en la Cámara de Diputados, vendrán diversos cambios para echar a andar la nueva ley, tal es caso del diseño y aprobación de la Ley General de Archivos o las normas para la protección de datos personales. Este es un paso muy importante en materia de transparencia, por supuesto, en el camino surgirán nuevos retos y debemos estar preparados para hacerles frente, pero es necesario reconocer que México es un país con una trayectoria importante en la materia que ha dado ejemplo internacional al contar con un instituto como el IFAI y leyes que buscan abrir más el acceso a la información y la transparencia.




