Tras ocho días de intensas negociaciones concluyó un acuerdo entre Irán y los cinco países del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (todos ellos países con armas nucleares) y Alemania. Así terminaron este jueves 2 de abril las más largas y consistentes negociaciones, encabezadas por Estados Unidos, en torno al programa nuclear de Irán visto como una amenaza regional e incluso mundial.
Teherán aceptó que se desarrollen inspecciones transparentes más robustas e intrusivas que en ningún otro programa nuclear. Hay que destacar que Irán fue signatario el Acuerdo de no Proliferación nuclear desde 1970, a pesar de lo cual enriqueció uranio durante cerca de dos décadas y que en noviembre de 2013 estaba enriqueciendo uranio en niveles cercanos a lo necesario para una bomba nuclear.
Los términos del acuerdo fueron sin duda mejor de lo que muchos hubieran podido esperar: Irán cerrará dos terceras partes de las 19 mil centrifugadoras que producen uranio que podría ser utilizado como combustible para una bomba nuclear, mantendrá sólo 6 mil centrifugadoras. Acordó asimismo no enriquecer uranio más allá del 3.67% (un nivel mucho más bajo que lo requerido para producir una bomba nuclear) durante por lo menos 15 años. Una cuestión más, el núcleo del reactor de Arak que se temía produjera plutonio, otro ingrediente necesario para producir una bomba, sería desmantelado y sustituido.
El régimen iraní siempre insistió en que su programa sólo tenía fines para la producción de energía y de medicina. Internamente el desarrollo del programa nuclear iraní llevó a sanciones internacionales importantes que han venido lesionando la economía de ese país. La complejidad de las negociaciones sólo es equiparable a la complejidad de su resultado y puesta en marcha de los acuerdos alcanzados en los próximos meses y que deberá concluir el 30 de junio.
El diálogo diplomático llevó a otros pasos significativos. En primer lugar destaca la negociación abierto entre Irán y Estados Unidos, enemistados durante más de tres décadas. Ese diálogo sólo es equiparable a aquel iniciado por el presidente Nixon que llevó a la apertura de Estados Unidos frente a China en los setenta; o al encuentro Bush-Gorbachov que inició el descongelamiento de las relaciones entre la Unión Soviética y Estados Unidos en 1986.
Las negociaciones con Irán comenzaron el 26 de septiembre de 2013, tras un encuentro entre los niveles más altos de la diplomacia iraní y estadounidense. El camino para llegar a un acuerdo entre dos países enemigos desde 1979, hace 35 años. Un paso sin duda importante. Irán avanzó en los últimos meses disminuyendo el enriquecimiento de uranio desde enero de 2014. Tras el acuerdo alcanzado quedan pendientes los detalles para instrumentarlo.
Estados Unidos encabezó negociaciones con el gobierno iraní para alcanzar un acuerdo. Irán continuó con un diálogo difícil pero necesario y que hace apenas unos años se hubiera considerado imposible. El acuerdo que deberá ser firmado en poco menos de dos meses, conllevará riesgos para el presidente Obama y el presidente Hassan Rouhani de Irán. No será sencillo para ninguna de las dos partes. Obama enfrentará la oposición frenética y beligerante encabezada por los republicanos, totalmente discordante con la opinión pública estadounidense, que de manera abrumadora favorece una negociación negociada con Irán. Rouhani deberá enfrentar también a los extremistas que siguen considerando a Estados Unidos el Gran Satán, apoyándose en la mayoría iraní que ve con buenos ojos el acuerdo y la negociación que les permitirá resultados inmediatos frente al aislamiento y las sanciones que pesan sobre su país.
No pueden faltar quienes rechazan cualquier negociación con Irán en Oriente Medio, en primer lugar Israel que ha considerado la opción de bombardear las instalaciones nucleares iraníes en lugar de dialogar o negociar. Se oponen también los países árabes sunitas de la región, encabezados por Arabia Saudita y que temen que el acuerdo fortalezca a Irán en la región.
El acuerdo con Irán, en el que participaron Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Gran Bretaña y Alemania es fruto de la diplomacia y sin duda es mejor de lo esperado. En Teherán el mensaje de Obama fue transmitido por televisión.




