CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Las vacaciones de una familia estuvieron a punto terminar en tragedia pues en su viaje de regreso, a la camioneta donde viajaban, se le reventó uno de los neumáticos, provocando que el conductor perdiera el control de ésta, dejando la superficie de rodamiento y dando de volteretas hasta quedar por completo destrozada entre los matorrales.
A bordo de tres ambulancias, los técnicos en urgencias médicas de la Cruz Roja delegación Victoria, arribaron alrededor de las 10:00 horas del día de ayer al kilómetro 78 de la carretera Victoria-Zaragoza; a 500 metros del entronque con la salida a Matamoros, para atender a la familia que yacía entre los hierros retorcidos de la unidad.
Se trata de Raúl Aguirre Cerda, de 78 años de edad, su esposa Martha Núñez Cervantes, de 64; su sobrina Juana Angélica Peña Aguirre, de 42 años y una menor de nombre Joselin Hernández Martínez, de 14, todos oriundos de la ciudad de Monterrey, Nuevo León.
Los paramédicos les diagnosticaron a la familia heridas y lesiones en distintas partes del cuerpo, por lo que tuvieron que ser trasladados a la sala de urgencias de la clínica del IMSS.
Por su parte, los elementos de la Policía Federal, División Caminos informaron que los lesionados viajaban a bordo de una camioneta Chevrolet, Tracker, modelo 2005, color negra y la cual era manejada por Raúl Aguirre.
Se dio a conocer que su trayectoria era de oriente a poniente sobre la citada carretera; provenían del municipio de Aldama, donde pasaron las vacaciones.
Unos viajantes que circulaban detrás de la Tracker explicaron a las autoridades que justo a la altura del kilómetro 78, observaron cómo se le reventó la llanta trasera del lado izquierdo.
Esto provocó que el conductor perdiera el control y declinara a su extrema derecha dejando la carpeta asfáltica. Posteriormente, la unidad comenzó a dar de volteretas, derribó un lienzo y siguió su loca carrera hasta que al final quedó en posición normal, pero toda destruida.
La personas que comentaron lo sucedido a los agentes, fueron los primeros en detenerse para ayudar a los lesionados y llamar al número de emergencias, solicitando la presencia inmediata de los cuerpos de auxilio.
Después de que los heridos fueron llevados al hospital, una grúa particular se encargó de remolcar el vehículo al corralón, el cual fue declarado como pérdida total.




