10 enero, 2026

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Cuadrante político

Octavio Paz: ¿Intelectual deshonesto?

Cuadrante Político

De no ser por el soporte que implica la investigación rigurosa de quien coloca a nuestro Premio Nobel en la picota del cuestionamiento, no me atrevería a mirar siquiera semejante sol. Sin embargo, los hechos ahí están, tercos y despiadados, en lo que constituye un desafío iconoclasta contra el intelectual, considerado hasta ahora, como la conciencia moral de México.

Quien le pone el cascabel a semejante “Tigre” de las letras mexicanas, es el periodista Jacinto Rodríguez Munguía, en su libro de próxima aparición: “La Trampa de Octavio Paz”, o “La Renuncia que nunca fue”, del cual la revista “Emeequis”, ofrece un interesante adelanto.

El trabajo de investigación, inicia justo cuando el cuatro de octubre de 1968, un hecho cimbró al mundo cultural y político del país: el entonces Embajador de México en la India, Octavio Paz Lozano, renunciaba a su alto cargo diplomático como protesta por la masacre estudiantil ocurrida apenas dos días antes a manos del gobierno Díaz Ordacista.

Dicha muestra de ética e independencia frente al Estado, le granjearon a Paz, múltiples reconocimientos y desde entonces se le recuerda como “el redentor” de ese pasmoso silencio entre los hombres de letras. Sin embargo, hoy, las cosas parecen dar un vuelco. Veamos:

Documento tras documento, el Subdirector de Producción Editorial de “Emeequis”, convertido en un “ladrón de historias”, como Rodríguez Munguía suele auto calificarse, va desentrañando el lado oculto del episodio protagonizado por Paz ante el sexenio de Díaz Ordaz. Y conforme avanza en las lecturas de la papelería oficial, consultada en el Archivo General de la Nación, nos comparte la verdad sin adjetivos, la única que existe, sin subjetivismos ni ánimos tendenciosos.

Octavio Paz nunca renunció a la Embajada en la India. En cambio, sí solicitó al sexenio federal en turno, una especie de licencia, denominada técnicamente, como “Disponibilidad”, lo cual le permitió a lo largo de cinco años seguir perteneciendo al Servicio Exterior Mexicano, para regresar cuando él así lo deseara, pero conservando su sueldo, incluyendo la compensación.

En esa época, (1968) Paz Lozano recibía 4 mil 521 pesos, 678 pesos de sobresueldo y 3 mil 164 pesos de compensación. Legalmente OP, jamás renunció, y sí en cambio se acogió a un derecho laboral que él tenía, y que le permitió seguir cobrando hasta completar los treinta años de servicio, y disfrutar de los recursos correspondientes a su jubilación.

El 17 de noviembre de 1970, a escasos trece días de dejar el poder, un maltrecho Díaz Ordaz, concedió una entrevista al reportero Ernesto Sodi y cuando el periodista le pregunta, qué opina sobre la renuncia de Octavio Paz a la embajada en la India, GDO aprovecha para cobrarse la factura:

“Ése que va a renunciar. Fíjese usted, muy cómodamente pidió que se le pusiera en disponibilidad. Es decir, acudió al expediente burocrático de asegurar la chamba, y prácticamente está con licencia indefinida. Eso es todo”.

En ese entonces, las declaraciones de Díaz Ordaz, contra quien veinte años más tarde obtendría el Premio Nobel de literatura, fueron consideradas una diatriba, pero hoy, se sabe que sus palabras eran ciertas: en estricto apego a la legalidad, Octavio Paz nunca renunció. En ese sentido, pecó de deshonestidad, pues solamente protagonizó un acto publicitario que le dio más fama de la que ya disfrutaba. Pero en los hechos, siguió disfrutando de la nómina.

El libro de “La Trampa de Octavio Paz”, de Rodríguez Munguía, se suma así a otros igual de reveladores, y polémicos, como “La Otra Guerra Secreta” y “Las Nóminas Secretas de Gobernación”.

Por lo pronto, Guillermo Sheridan, uno de los más conspicuos integrantes del círculo octaviano, que siempre le han quemado incienso al autor de “El Laberinto de la Soledad” y “Piedra de Sol”, ya contestó desde la trinchera, tratando de reducir el asunto a una simple confusión de terminología: “Disponibilidad” o “Renuncia”. Sin embargo, Rodríguez Munguía deja muy en claro que el recurso de la renuncia sí existía en Relaciones exteriores, pero Paz prefirió la comodidad de la “Disponibilidad”, para seguir cobrando, y al final disfrutar su jubilación como ex diplomático.

Lanzarse contra el máximo ícono de la intelectualidad mexicana, tendrá sus costos, pero con ello se demuestra también la contundencia del periodismo de investigación, género escaso aún en México, pero que cuando se lleva a la práctica, no deja títere con cabeza. Así sean monstruos sagrados. Una segunda lectura apunta hacia una hipotética guerra cultural entre las mafias pensantes que se sienten herederas de celebridades como Paz y Carlos Fuentes.

POSDATA: ¿Adivinen ustedes cuál fue el Distrito que inmediatamente después de su llegada a Tamaulipas pidió visitar el flamante Delegado del CEN del PRI, Víctor Emanuel Díaz Palacios? Pues nada menos que el de Tampico. ¿Traerá o no traerá mensaje oculto su nombramiento?

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