10 enero, 2026

10 enero, 2026

Y éste, es el excusado…

Laberintos Del Poder

Es una especie de refinada tortura.

No se sustenta en los excesos sádicos nazis o de algunas sofisticadas técnicas orientales para generar dolor. Es un producto “orgullosamente” mexicano. Nuestro, faltaba más.

Me refiero a los mensajes televisivos de los partidos políticos para tratar de ganar votos en la elección del futuro 7 de junio. Son horas y horas de escuchar acusaciones, señalamientos, denuncias y hasta insultos –maquillados para no ofender la moral nacional– en un intercambio de mugre que con el solo hecho de oírlos o presenciarlos, nos contamina.

¿En qué clase de país vivimos?

¿Acaso México es sólo un catálogo de hampones, ladrones, corruptos, saqueadores, negligentes, inútiles y cínicos, entre otras lindezas semejantes?

Si todos los partidos tienen especímenes de esa naturaleza, como se advierte en esos mensajes, ¿estamos entonces condenados a volver a sufrir en la Cámara Baja a prohombres y damas de supuesta alcurnia con esas anti virtudes?

A juzgar por los “spots” referidos, sin duda, sí.

No sé a los demás, pero en lo personal me causa dolor –de ahí la percepción de tortura– y sobre todo una profunda vergüenza, verme como mexicano, empujado contra mi voluntad a ese baño de lodo hediondo, en donde todos los partidos quieren demostrar que son no el mejor, sino el menos malo. El que menos apesta a estiércol.

Por favor, quiero, ansío, conocer el lado bueno de este establo político. Quiero y estoy seguro que lo mismo sucede con todos, saber de los valores que deben poseer los aspirantes a una diputación federal, quienes en teoría emergen de un hogar partidista con visiones saludables sobre lo que debemos hacer para ser mejores, no para conocer nuestras flaquezas.

Quiero sentir esperanza, no desencanto. Quiero percibir luz, no oscuridad. Quiero ver un salvavidas, no un ancla.

En resumen, lo que están haciendo esa cauda de membretes es mostrarnos el nada limpio excusado de su casa, no su pulcra sala o su florido jardín. Y la verdad, no creo que los mexicanos lo merezcamos.

¿Y así piensan que alientan el voto…?

DOÑA CARMEN

Con el riesgo de ser considerado un ignorante, me atrevo a externar una opinión personal sobre el caso Aristegui-MVS, tras de un que un juez ordenó que la empresa “negocie” una conciliación con la periodista.

Lo expondré de esta manera:

Amo mi profesión de trabajador en medios de comunicación –no sé si puedo definirme como periodista– y he defendido hasta el límite de mis posibilidades a la libertad de expresión.

En ese contexto, he tratado también en el ejercicio de esta actividad –insisto, he tratado– de ser justo o por lo menos no alejarme mucho del derecho de los demás. Y precisamente por eso no entiendo lo que sucede en ese galimatías.

Desde luego que, Carmen Aristegui, es mi sentir, tiene derecho a decir lo que piensa, pero el mismo derecho tiene una empresa para no permitir que su buena marcha sufra un quebranto porque uno de sus trabajadores entiende sólo una parte de esa justicia. La que le beneficia a él o en este caso a ella.

¿Por qué debe obligarse a MVS a hacer lo que a doña Carmen le venga en gana si eso daña a la empresa?

Ojalá que Aristegui siga pregonando su verdad, ojalá que siga siendo un ícono de la libertad de expresión. Hace falta su voz.

Pero ojalá también que para salvar su derecho, no se tenga que vulnerar otro, porque eso significará que la ley se hace respetar, violándose a sí misma…

Twitter: @LABERINTOS_HOY

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS