Magdalena Peraza Guerra transitará por los senderos del sur de Tamaulipas en busca de la candidatura (por la vía de una coalición con el PRI) a la presidencia municipal de Tampico.
Tal como se esperaba, la maestra regresó ayer a la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno del estado, pero ahora con un área específica por cubrir: la región sureña tamaulipeca.
El nuevo cargo de Doña Magda se denomina Subsecretaría de Operación de la Sedesol estatal, cuyo objetivo central será fortalecer la coordinación de los programas sociales en Aldama, Altamira, Ciudad Madero y, por supuesto, Tampico. ¿Qué tal? Eso es ser premiada.
Es evidente lo que se intenta con el movimiento dentro del organigrama gubernamental de la entidad: darle ‘jugada’ a la profesora, quien, como todos saben, desea ser alcaldesa de la ciudad de las jaibas una vez más. Esa es su meta. Y va por ella.
De hecho, el movimiento lleva toda la intención de ponerla ‘a jugar’. Basta con observar y comparar el puesto que antes desempeñó con el que ahora tendrá en sus manos, un área netamente operativa. Es decir, se meterá con todo en la entrega de los apoyos sociales.
Antes de incorporarse a la campaña de Mercedes del Carmen Guillén Vicente a la diputación federal por el Octavo Distrito, elección ganada de manera clara por la priista hace un mes, Magdalena Peraza Guerra se desempeñaba como Subsecretaria de Vinculación para la Gestión y Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
Ahora, como Subsecretaria de Operación de la Secretaría de Desarrollo Social en la Zona Sur, la maestra enfocará sus baterías para llegar con el mayor impulso a la nominación por la alcaldía, en una necesaria coalición entre el Revolucionario Institucional con Nueva Alianza (PANAL) o el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), o con los dos.
Es un hecho que Magdalena Peraza Guerra cuenta con uno de los niveles más altos de aprobación alcanzados por un ex alcalde porteño. Los decibeles se incrementan cuando asiste a un evento y es presentada ante el público.
Tal vez habría que remontarse a los tiempos de Alvaro Garza Cantú, cuando el ex presidente municipal inició la transformación de Tampico con el saneamiento de la Laguna del Carpintero y con una serie de obras de infraestructura hidrosanitaria y de pavimentación de calles en la popular zona norte del municipio.
Esa popularidad condujo a Alvaro Garza Cantú a buscar nuevamente la alcaldía porteña y todos sabemos lo que sucedió en 1995: cayó derrotado en las urnas, aunque el resbalón comenzó desde el momento en que los grupos de poder económico observaron con recelo su regreso al Palacio Municipal.
¿Sucederá lo mismo con Magdalena Peraza Guerra? Es un hecho que los grupos de poder vean con cierta distancia el activismo de la profesora. Para comenzar, el cuestionamiento principal tiene un motivo u origen: ella se marchó del Revolucionario Institucional para llegar -por la vía de Acción Nacional- a la alcaldía.
Sin embargo, nadie le puede objetar a la maestra la valentía política que demostró para tomar una decisión de ese tamaño en un momento crucial no sólo para su trayectoria, sino en la historia reciente de la ciudad, una época que se vivió bajo las sombras y el terror de la inseguridad.
Además, Doña Magda siempre se mantuvo fiel a su convicción ideológica: a pesar de las decepciones, el tricolor siguió latiendo en su corazón. Si bien en alguna ocasión, acompañada de Lucirene Alzaga Madaria, asistió a las oficinas del PAN y hasta cantó el himno blanquiazul -así es, la derecha tiene su ‘rola’-, la maestra supo jugar sus cartas.
Y jugó tan bien sus cartas que, en 2013, respaldó el proyecto del priista Gustavo Torres Salinas, ahora alcalde, así como de Olga Sosa Ruiz y Eduardo Hernández Chavarría, entonces candidatos y actualmente diputados locales (que también tienen su ‘corazoncito’ puesto en la alcaldía).
Experimentada y con tacto para olfatear por donde va ‘la jugada’ política electoral, Magdalena Peraza Guerra no se equivocó: apoyó desde semanas antes de que fuera designada como candidata a diputada federal a su amiga Paloma Guillén Vicente. Así es: ‘La Teacher’, a diferencia de otros, apostó y ganó.
Si bien es cierto que la estructura partidista fue fundamental para que el Revolucionario e Institucional recuperara la diputación federal por el Octavo Distrito, el peso político de la maestra también fue uno de los factores que contribuyeron al triunfo tricolor. ¿Con cuántos votos? Eso sería interesante saberlo.
Lo que es un hecho es que Magda Peraza estará más activa que nunca en las semanas y los meses por venir. De aquí a diciembre, veremos seguramente a la profesora repartiendo los distintos apoyos sociales por toda la zona sur, pero, en especial, la observaremos en Tampico.
Y obvio: los demás aspirantes a la presidencia municipal no se van a quedar quietos. Para nada.
LA FUNDACION DE MONICA VILLARREAL
Es muy probable que en próximas fechas, Mónica Villarreal Anaya anuncie el inicio de operaciones de la Fundación Américo Villarreal Guerra.
Así es: la ex Jefa de la Oficina Fiscal porteña creará un organismo altruista que llevará el nombre de su padre, quien fuera gobernador de Tamaulipas en el sexenio que comprendió de 1987 a 1993.
Mónica Villarreal tiene múltiples lazos con organizaciones que buscan el beneficio colectivo y, por ello, se animará a crear la Fundación Américo Villarreal.




