2 enero, 2026

2 enero, 2026

«Apoyo a Nominautas»

Diagnóstico Político

Las recientes elecciones para diputados federales, tuvieron ya consecuencias en todas las nóminas oficiales, porque han sido cesados numerosos funcionarios y empleados que se fueron sin permiso a las campañas, y que a su regreso fueron despedidos de sus cargos. Ante tan grave desamparo, les expreso mis condolencias y apoyo solidario, rasgando mi guitarra para cantarles mi:

«CANCIÓN A LA NÓMINA»

Puedo escribir los versos más tristes del
sexenio, escribir por ejemplo, me
corrieron de la nómina, la banca fría me
espera, el desempleo me asedia, y los
billetes verdes se esfuman y se alejan,
muy lejos de mi vida.

Ella me quiso y yo también la quería,
cómo no haber amado sus cifras
amorosas y su cheque magnífico y
puntual.

Irme a la banca fría, sin ella, sin coche,
sin gasolina, y sin viáticos; es como vivir
un doble infierno en una sola vida.

Soportar el «fuego amigo» de los viejos
amigos, las intrigas de los favoritos, y
las puñaladas de tinta de los
columnistas, fue el precio de sangre que
tuve que pagar para seguir fielmente a
su lado.

Al perderte yo a ti, nómina amada, los
dos hemos perdido. Yo, porque eras tú
a la que más amaba. Tú, porque era yo,
el que te amaba más.

Pero de nosotros dos, tú pierdes más
que yo, porque quizá muy pronto yo
amaré a otra nómina tanto como te
amaba a ti, pero a ti no te amarán tanto
como te amaba yo.

Pienso que ya no te quiero; es cierto, pero
cuánto te quise, durante todo un sexenio mi
mano buscó tu blanca piel para firmar
con alegría.

De otros, serás de otros, como antes de
mis sueños, tus sábanas de números, el
negro de tu tinta, y el olor del billete
fresco, soberbio y colosal.

Ya no te quiero, es cierto, pero tal vez te
quise, es tan corto el amor y es tan largo el olvido.

Te digo adiós y acaso con esta
despedida mi más hermoso sueño
muere dentro de mí, pero te digo adiós,
nómina amada, para todo el sexenio,
aunque todo el sexenio siga pensando en ti.

Porque en muchas quincenas como
ésta te tuve entre mis brazos, mi alma
de nominauta no se contenta con
haberte perdido, aunque este sea el
último cheque que tú me entregues, y
estos sean los últimos versos de amor
que yo te escribo.

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