PADRE DE FAMILIA: Se dice: “que no hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumple, ni deuda que no se pague”, y en consecuencia aquí estamos nuevamente ante usted, para escuchar su opinión acerca de las preguntas surgidas en la reunión del Consejo de Participación Social de la Escuela, y si no tiene inconveniente de su parte, sea tan amable en responderlas. Por lo que me permito hacerle la primera:¿Cuáles son las razones por las cuales observamos que una minoría manifiesta los maestros que se expresan en contra de la evaluación educativa?.
MAESTRO: Voy a responder a su pregunta en la voz del Lic. Luis Hernández Navarro, Coordinador de la Sección de Opinión del Grupo Reforma y autor del libro “Cero en Conducta”: “Un joven maestro carga una enorme pancarta pintada en azul, rojo, negro y rosa. En ella sintetiza su desafío: Peña. Tú y yo. Mismo día. Misma hora. Mismo lugar. Mismo examen. ¡El que repruebe se va!
Con algunas variantes, el mismo cartel apareció en las calles de 23 estados durante los últimos meses. También en los muros de algunas escuelas. En él se resume el agravio que miles de maestros de todo el país viven. Son profesionistas capacitados, responsables con su trabajo, comprometidos con sus alumnos, dispuestos a ser evaluados, que han sido ofendidos por una incruenta campaña de odio en su contra y por la amenaza de ser despedidos o removidos. Se sienten humillados, traicionados he intimidados.
Hasta hace poco tiempo, muchos de los docentes rehuían salir a las calles o protestar públicamente. Más aun, un buen número lo consideraba impropio. Pero ahora han comenzado hacerlo. Lo mismo marchan en días hábiles que en fin de semana, en horas de trabajo que al concluir sus labores.
Hasta hace poco, suponían que las amenazas de la Reforma Educativa sobre su trabajo eran una invención de la disidencia. Pensaban que sus dirigentes los iban a proteger. Ahora han descubierto que no es así, que son cómplices y se saben en peligro.
PADRE DE FAMILIA: Sin duda es una buena respuesta; sin embargo, en ella no se refiere a si los maestros aceptan ser evaluados o no. ¿Existe alguna explicación para esto?.
MAESTRO: Dirigentes del magisterio democrático señalan que no somos unos cuantos los que nos oponemos. Aquí estamos los maestros de base más allá de militancias o siglas, queremos que se nos escuche que estamos en contra de que se nos aplique una evaluación punitiva. Que se entienda bien, no nos oponemos a ser examinados, pero no estamos de acuerdo en que con un examen puedan poner en riesgo nuestra fuente de empleo. Nuestras mantas y pancartas desmienten lo que empresarios, funcionarios y comunicadores han dicho acerca de nosotros. Lo nuestro es un grito solitario contra el ruido ensordecedor de la campaña de estigmatización que se ha echado a caminar en nuestra contra, esas mantas son nuestra forma particular de ejercer el derecho de réplica ante la negativa de los medios electrónicos a darnos la palabra y la insensatez de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
PADRE FAMILIA: Pues vaya que las razones expresadas en esta charla son contundentes y eso hace difícil culpar a los maestros de esa resistencia por conservar sus empleos, certificados por la propia SEP. Así que nos queda la última duda que se nos presentó en la reunión: ¿Es entonces la evaluación indispensable para lograr la calidad educativa?
MAESTRO: Manuel Gil Antón, Profesor del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México y director Académico de “Educación futura”, nos dice al respecto: Existe el riesgo de concebir a la evaluación de los profesores, como indispensable, como el instrumento clave, (para algunos incluso suficiente), que enmendará todo o logrará aislar, el proceso ineludible de su solución de raíz. Se afirma: “al examinar a una persona para que sea la mejor la que ocupe la plaza, lograremos la calidad en la enseñanza. Buscar al más apto es incidir a fondo en la calidad educativa”.
Parece inobjetable, pero además de eludir otros factores en el proceso educativo, el vínculo directo y automático entre examinar y calidad o detección del apto y aprendizaje valioso, no se sostiene sin asegurar las condiciones necesarias para desempeñar con atingencia una función (idoneidad) y pertinencia de los procedimientos empleados. Me explico: “evaluar de manera adecuada la capacidad de generar ambientes de aprendizaje es vital, pero no es sencillo. Asegurar que se tiene conocimiento firme del contenido que se enseña es necesario. Mas no basta. Por eso hay malos maestros que saben muchísimo, pero de lo que carecen es de estrategias didácticas inteligentes e imaginación educativa. Los límites y retos de un buen oficio docente no se puede apreciar, creo, usando el esquema de un examen de opción múltiple.”
Resulta entonces peligroso que con los métodos empleados, el I.N.E.E. se puede afirmar que el 68% de los egresados de las normales que presentaron los exámenes de oposición en el 2014, no fueron idóneos, cuantimás si se asevera que buena parte del resultado desfavorable procede de la sección en que se evalúan “las responsabilidades ético profesionales”. Menudo exceso. Es peligroso buscar en el examen la piedra filosofal que cambie la calidad educativa.
PADRE DE FAMILIA: Le agradecemos sobre manera el habernos ofrecido este espacio para poder elaborar nuestro criterio sobre la evaluación educativa. Y espero que ésta no sea nuestra última conversación. Muy Agradecidos.
MAESTRO: No tienen de qué darlas, para mí fue una magnífica oportunidad de serviles a la altura de mis capacidades, y al contrario les agradezco su interés por querer conocer mi verdad sobre este conflicto magisterial. Hasta pronto.
*Diálogo basado en los artículos de Luis Hernández Navarro publicados por “La Jornada”, donde funge como coordinador de editoriales y autor del libro “CERO EN CONDUCTA”. Y de Manuel Gil Antón, Director del Periódico virtual “EDUCACIÓN FUTURA”.




