1.- Con Manlio Fabio Beltrones habrá PRI para rato. La decisión presidencial de enviarlo al liderazgo ratifica la intención de centralizar el poder recurriendo a los cuadros más probados en el arte de la política tradicional. Ni cómo negar que el sonorense está hecho a imagen y semejanza del sistema, cosa que lo convierte en el conductor ideal del tren que aloja a demacradas y somnolientas instituciones de difícil recuperación. Pero esto último no importa frente a la sobrevivencia de un partido que tiene escriturado a su favor el pasado, presente y futuro de México. Cuando se trató de adecuar al PRI a los cambios sociales observados en otras partes del mundo-mundial Manlio Fabio ya estaba ahí, despachando como gobernador de su estado (como el dinosaurio aquel del famoso cuento más corto). El PRI y las extrañas mutaciones que lo han acercado al desastre en más de una ocasión, es un fenómeno de masoquismo sólo concebido en esta parte del planeta Tierra. Es concebible entonces el victorioso retorno del tricolor a la práctica de los usos y costumbres que lo condujeron al hartazgo provocando la mentada alternancia que como sabemos sirvió para maldita la cosa, en el entendido que el PAN todavía busca las razones por las cuales abordó el arca de Los Pinos con las víctimas colaterales conocidas. Entonces no lo supo, ahora menos.
El asunto es que el PRI se refrenda como instrumento manipulador del pleno poder. No habrá más ensayos ni atención a grupos de interés local, sobre todo cuando se trate de candidaturas a gobernadores, diputados federales y senadores. Se acabó la tolerancia presuntamente democrática hacia la militancia. Y eso de las encuestas internas pasará a ser un bello recuerdo más propio del romanticismo que de la praxis política modelada por el inmortal Maquiavelo. El reciente ensayo en Nuevo León y los remordimientos partidistas a destiempo justifican la paternal intervención en el próximo proceso electoral que definirá una docena de gubernaturas. Será el 016 cuando el PRI rescate la historia que puso en riesgo por atender voces domésticas reclamantes de apertura y democracia. Ojo que a las candidaturas para gobernador irán los más aptos y competitivos, no los resultantes de presiones ni suposiciones de orden local. De aquí en adelante el PRI toma el control completo. Por eso Beltrones fue enviado a la dirigencia nacional, sea que su entronamiento (con las respectivas especulaciones al canto), “tiene su razón de ser”, como diría el ranchero.
En esta ocasión el PRI adquiere otra responsabilidad, tal vez la más seria y respetable en todo lo que vale. Se trata de blindar a la institución presidencial de críticas y ataques. Como sucede en otros países, por estos andurriales la defensa más efectiva, exacta y oportuna estará en el tricolor. El presidente de la república ya no será el solitario de palacio con una imagen siempre expuesta al escarnio. Ahora tendrá en su partido la lealtad hecha trinchera de la cual saldrán las respuestas contundentes del poder sin manchar los jardines de Los Pinos. Eso del pantano y las aves que lo cruzan con riesgo de ensuciar su plumaje, no existirá más, porque la batalla se dará entre iguales pero lo más lejecitos posible de palacio.
De manera que a partir de Manlio Fabio Beltrones el PRI se convertirá en el depositario de las instituciones, parecido más-menos al templario protector de los santos símbolos. En este nivel podríamos ubicar la responsabilidad del nuevo dirigente que de santo, lo que se dice santo, no tiene mucho que digamos. Fue por esto quizá que el tricolor lo requería con urgencia. Ya está ahí, tal vez presintiendo que una fría tumba le espera si persiste en sus afanes de convertirse en candidato a la presidencia de México.
2.- Mientras tanto el viernes 21 del presente se rendirá homenaje al doctor Norberto Treviño Zapata al cumplirse el décimo séptimo aniversario de su fallecimiento. Lo organiza su familia con el apoyo del gobierno estatal y la Universidad Autónoma de Tamaulipas. No olvidéis que el admirado ex gobernador impulsó el crecimiento y desarrollo en todos los aspectos de nuestra máxima casa de estudios. El acto se llevará a cabo en el teatro Amalia González Caballero de Castillo Ledón a partir de las diez horas. Ahora que el columnista menciona al doctor Treviño Zapata lo recuerda acostumbrado a ser parte de la cotidianeidad de sus coterráneos. Pasear al lado de su familia por calles y plazas, saludar con respeto y sin distinción como uno más de la comunidad a la cual servía con vocación política y entusiasmo. Participar de la alegría pueblerina con la sonrisa del deber cumplido y la confianza de sacar adelante al estado. Esos tiempos y sus circunstancias ya quedaron lejos.
En el homenaje que se hace mención participará presentando la biografía del ex gobernante, nuestro amigo el periodista Luis Roberto Botello Suárez.
SUCEDE QUE
Hay que insistir sobre el perfil que requiere el próximo gobernador de Tamaulipas. En opinión del escribidor, deberá ser lo suficientemente entusiasta para proseguir con firmeza la tarea de reconstruir el tejido social. También deberá ser convencido impulsor del optimismo social perdido por las razones conocidas. Se da por entendida su juventud, experiencia en las grandes ligas y el apoyo decidido del gobierno federal o mejor dicho, del presidente Peña Nieto. Es un error suponer que cualquier burócrata o político con intereses fuera de la entidad puede cumplir los requisitos que ahora mismo requiere el estado. Digo yo, sin ganas de ofender.
Y hasta la próxima.




