En los últimos meses que tuve la fortuna de poder entrenar en el equipo de la Segunda División de Correcaminos, en el 2007, viví uno de los momentos que más atesoro y me han marcado.
Fue un simple detalle que me tocó ver de cerca y el cual no lo olvido.
Citaron al plantel para presentarse al día siguiente en el Centro de Formación, pues se jugaría un partido interescuadras con el primer equipo.
A más de uno nos emocionó el hecho, pues era súper motivante poder entrenar ahí y patear un balón en el mismo lugar donde se encontraban las «figuras» del plantel dirigido por Joaquín del Olmo.
No me tocó participar un solo minuto en el partido ese día, el trabajo fue correr y correr por un lado de la cancha, pero al final sucedió algo maravilloso.
«El Rambo» Sosa, ex jugador de la Primera División que vivió sus últimos momentos como profesional aquí, se acercó al entrenador que estaba en ese momento, «El Diablo» Chávez, y le entregó en las manos un costal que traía cargando en el brazo izquierdo.
«Ten Diablo, son para los muchachos», el estratega de Segunda volteó el costal y cayeron muchos pares de tachones al pasto, Ricardo le agradeció mucho, pues sabía que varios de los integrantes del equipo no contábamos con tantos recursos y a nadie le sobraban un par de tacos más.
«Que detalle Rambo, vente, vamos a decirle a los muchachos que tu se los juntaste», ahí el ex de Necaxa pronunció unas palabras que se quedaron grabadas en mi mente, «No, dáselos tú, muchos del equipo cooperaron, y aparte LA CARIDAD NO TIENE CARA», le dio un abrazo y se fue a bañar.
A Sosa no le importaba figurar, ni recibir alagos por su buena acción, simplemente tenía la posibilidad de ayudar y lo hizo sin esperar nada a cambio.
El dar y ayudar es algo muy gratificante, que llena el alma, pero sobre todo es bonito cuando se hace de corazón y sin el afán de recibir el reconocimiento de los demás.
Recordé esta anécdota en la semana, una persona anónima donó guantes, caretas y demás artículos de boxeo para que fueran repartidos en los diferentes Gimnasios de ciudad Victoria.
No se quién sea la persona que lo hizo, pero desde aquí va mi reconocimiento por la acción que tuvo con los jóvenes que practican el boxeo en la capital, esta obra va a ser fundamental para que muchos victorenses puedan seguir haciendo deporte y luchando por su sueño, más cuando sabemos que de la Asociación de Box Estatal los recursos que salen son realmente escasos en todos los sentidos, y los que alcanzan a salir a veces ni llegan a los pugilistas.
Intentemos todos dar un poco de lo que tenemos sin buscar los reflectores, si aún no lo han vivido les aseguro que la sensación que experimentarán va a ser indescriptible y mejor que cualquier reconocimiento público que se pueda tener, dar y ayudar siempre va a ser un placer, GRACIAS «RAMBO».
@danielrios10




