30 enero, 2026

30 enero, 2026

La apuesta por el progreso

El Kiosko

El proyecto de los nuevos mercados municipales es una apuesta por el progreso y el desarrollo económico de Tampico.

Además, representa el intento por comenzar una nueva historia en la ciudad de las jaibas, un capítulo que tenga como base una visión progresista sustentada en la prestación de servicios que estimulen la actividad turística.

Los actuales centros de abasto, esos que ahora tienen una edad de casi 90 años y que registran múltiples afectaciones provocadas por el paso del tiempo, cumplieron una etapa, un ciclo económico que estuvo conectado con el movimiento comercial generado por el puerto, por la dinámica de la zona portuaria.

Así fue: los viejos mercados municipales tuvieron su época de esplendor cuando el puerto de Tampico registró su mayor actividad en décadas pasadas, en los tiempos en que el Gremio Unido de Alijadores desempeñó una fuerza económica y política de gran influencia, a grado tal que llegó a poner un presidente municipal a finales de los setentas.

También fueron los tiempos en que el puerto de Tampico no era opacado por otra zona portuaria en el sur de Tamaulipas. Durante años, su competencia directa fue Veracruz, siempre consentido en los temas portuarios a nivel nacional.

Las cosas cambiaron, poco a poco, con la apertura del puerto industrial de Altamira a principios de la década de los ochentas. Una zona portuaria diseñada para operar el crecimiento de las exportaciones, con toda la infraestructura para el manejo de los grandes cargamentos y los insumos más importantes de la industria petroquímica hacia los principales mercados: la costa este de los Estados Unidos y Europa.

El arranque de operaciones del puerto de Altamira se registró en el contexto del cambio de la política económica mexicana, de la economía cerrada y centrada en el mercado interno a la puesta en marcha de una estrategia económica neoliberal instrumentada en el contexto de la globalización, un fenómeno mundial impulsado por la conectividad tecnológica en la sociedad del conocimiento.

Con el paso de los años, sucedió lo que tenía que suceder: el puerto de Altamira superó por mucho la actividad del puerto de Tampico. En ese mismo periodo, el municipio de Altamira registró un intenso crecimiento poblacional (el segundo más alto de Tamaulipas, sólo atrás de Reynosa) estimulado con el desarrollo de múltiples fraccionamientos de interés social.

A la par, antiguos sectores de Tampico, conectados con la zona centro de la ciudad, registraron una reducción de pobladores. Colonias como El Golfo y la Tamaulipas observaron una migración de vecinos hacia el norte del municipio o, de plano, rumbo a Altamira.

Eso no fue todo: con la instrumentación de una política económica de apertura comercial, a la zona conurbada del sur tamaulipeco llegaron una gran cantidad de cadenas de tiendas de autoservicio, las que operan bajo el modelo económico comercial dictado por la modernidad.

Tiendas limpias, bien iluminadas, con mucho más que frutas y verduras, con departamentos que ofrecen productos tecnológicos de vanguardia, amplios estacionamientos y con estrategias diseñadas de manera permanente para mejorar sus ventas. La mercadotecnia, pues.

Eran los noventas. México ya había cambiado en el plano económico. El sur de Tamaulipas ya no era el mismo con la caída del todopoderoso líder sindical y político Joaquín Hernández Galicia, producto del viejo régimen, cerrado, autoritario y antidemocrático.

Eran los tiempos de la apertura económica y comercial… y, por consecuencia, los tiempos de la apertura política. En 1995, por primera vez, el Partido Acción Nacional ganó la presidencia municipal. En el año 2000 ocurrió lo que parecía imposible en otra época: que el PRI perdiera la presidencia de la república.

Todo cambió: el puerto de Tampico entró en declive ante la competencia y la apertura; más gente se trasladó a vivir a la zona norte de la ciudad y al sur de Altamira. Las grandes cadenas de tiendas de autoservicio se extendieron por toda la región… y los mercados municipales jaibos se fueron apagando, sumidos en el virtual control de algunos locatarios que ya no vivían de sus ventas, sino de las rentas de locales que se apropiaron bajo la lógica de los acuerdos políticos.

Eso se acabó. Los locatarios inconformes -unos cuantos- no entienden que los viejos mercados municipales se hundieron en el contexto de los cambios económicos -que a su vez impactaron en la dinámica política y social- registrados a nivel local y nacional.

Esos locatarios inconformes que se ‘aferran’ a los viejos mercados municipales en realidad tratan de sujetarse a un pasado que ya no volverá, un tiempo que ya no regresará.

Tampico no puede quedarse estancado en el pasado. La apuesta de la ciudad debe ser por el progreso y el desarrollo a fin de enfrentar los retos de los nuevos tiempos. Así será.

UNAS VACACIONES ‘CON TODO’

El diputado local Carlos González Toral se sacó un diez: organizó unas vacaciones ‘con todo’ para 45 niños que obtuvieron calificaciones de excelencia en diversas escuelas de Altamira.

El destino del viaje: el Parque de Diversiones ‘Six Flags’, ubicado en el sur de la Ciudad de México, famoso por sus múltiples juegos. Los pequeños fueron acompañados por sus padres. Por supuesto, iban más que contextos.

Antes de salir, en dos autobuses de pasajeros, todos recibieron la bendición del presbítero Miguel Angel Rodríguez, en un acto realizado el pasado miércoles en la Plaza de la Constitución de Altamira. Al llegar al Distrito Federal, el primer punto visitado fue la Basílica de Guadalupe.

‘Todo esto es posible gracias a la generosidad de varios amigos que hacen posible que nuestros niños vayan a disfrutar de un parque como lo es Six Flags, la Basílica de Guadalupe y el Angel de la Independencia’, comentó antes de viajar ‘El Cacho’ Toral, quien estuvo acompañado de su esposa Jhoana Villanueva. Buen punto del diputado local altamirense.

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