Los corredores que se perfilan como finalistas, en el escenario posterior al 18 de noviembre, son tres: el poderoso ahijado de Videgaray, Baltazar Hinojosa Ochoa; la dama de Bucareli, Paloma Guillén Vicente y el alfil beltronista, Marco Antonio Bernal Gutiérrez.
Tanto desde lo alto de la meseta del Anáhuac, como desde el seno tamaulipeco, la figura de Balta se ve imponente. Pero las posibilidades de Paloma siguen muy vigentes y por momentos se le ve como la que puede reivindicar el tema de género en la región noreste. Y de Marco llama la atención que se sigue moviendo con vehemencia, sabedor de que este es justamente su momento.
Los tres antes mencionados, son cuadros que tienen buena calificación en el escritorio del presidente Enrique Peña Nieto. Militantes probados y reconocidos por la nomenclatura peñista que actualmente ejerce el poder en el país.
Las evaluaciones de negativos y positivos entrarán en acción. Esto último será definitivo y tendrá un peso muy superior al formalismo de las encuestas.
Balta, Paloma y Bernal: recta final. Un verso, sin esfuerzo.
EL ARTE DE RESANAR LA POLÍTICA
Como buen ingeniero civil, el gobernador Egidio Torre Cantú sabe mucho acerca del tema, relacionado con los resanadores de muros, o bien paneles de yeso, hormigón o ladrillo. Sólo que ahora los está
aplicando a la política, una superficie que hacia el quinto año del sexenio, requería de un fino trabajo de restauración.
Tomando en cuenta que aquellos que originaron los estropicios ya no están en la administración estatal, el jefe del Ejecutivo ha estado llevando a cabo una serie de reuniones que podrían calificarse de insólitas, pero que a la luz del diálogo y la reconciliación del poder, son del todo plausibles. Y se planteaban necesarias.
El pasado lunes, por ejemplo, Torre Cantú sostuvo una reunión de más de hora y media con el ex titular de medios del pasado sexenio, Mario Santiago Ruiz Pachuca. Se dice que platicaron amigablemente, como dos viejos camaradas.
En este tipo de acercamientos y en otros de similar naturaleza, se ve la habilidad y la sugerencia del actual coordinador de Comunicación Social, Guillermo Martínez. Horas más tarde, Memo y Mario cenaron en un conocido restaurante de la capital, un hecho que seguramente traerá consecuencias de unidad para lo que viene en Tamaulipas en materia de estrategia mediática, aplicada al PRI sucesorio.
Otro que estuvo de visita en la primera oficina de palacio, fue el victorense y actual Delegado federal de Comunicaciones y Transportes en San Luis Potosí, César García Coronado. De esta manera, empieza a cerrarse la pinza de equipos priístas tamaulipecos que seguramente actuarán como uno solo, en la tarea de sacar adelante el máximo reto electoral del 2016: en primer lugar, el triunfo de quien resulte el candidato a la gubernatura, pero también a los alcaldes y diputados.
Atrás han quedado los tiempos en que, personajes como Morelos Canseco Gómez pretendieron incendiar Tamaulipas, traicionando la confianza del gobernador. Otros que tampoco funcionaron, fueron personajes como Lucino Cervantes y el mismo Raúl González García. Hoy, se vive un relanzamiento de estrategias, y la principal herramienta para lograrlo, es el diálogo y la conciliación. Pero esto apenas empieza y seguramente dichos instrumentos seguirán alumbrando el rostro del PRI tamaulipeco, llegado el momento en que se conozca el nombre del candidato electo.
Por ahora, están resanando el pasado para fortalecer el presente e ir por el futuro.
POSDATA: Ahora que las repatriaciones están de moda, uno de los que están levantando la mano desde Chiapas, es el victorense David Araujo Guerra, un cuadro priísta que es toda una garantía en el tema de la organización y las estrategias ganadoras.




