Con la llegada del 2016, Correcaminos cumplirá 21 años de haber descendido del máximo circuito y 36 de haber nacido en el firmamento deportivo de nuestro país.
Los primeros ocho, fueron de total romance, un equipo que de entrada no era querido por la ciudad, que inclusive fue impuesto pasando por encima de un Cuerudos que ya agonizaba ante la indiferencia de los que otrora lo hicieron el equipo consentido del pueblo.
Al cuadro naranja le costó apropiarse del lugar del equipo café con leche, que pese al olvido en el que murió, aún era querido.
La forma en cómo irrumpió en Victoria, provocó que muchos desdeñaran la aparición del naranja de la UAT.
Pero muy pronto, basándose en una filosofía muy parecida a la de Cuerudos, sacar el máximo provecho de los jugadores de la cantera local, reforzado por elementos con la misma hambre que los victorenses tenían, lo que provocó que en relativamente poco tiempo se ganaran el cariño de la gente.
Como consecuencia fueron los ascensos y en ocho años estaban en el máximo circuito; ocho temporadas en la categoría estelar, recuerdo del que todavía vivimos muchos y los ya mencionados 21 años de eterna espera y millones de promesas.
Es justamente a un hombre que vivió una etapa importante de su carrera como futbolista al que le toca ahora como director técnico encabezar el proyecto de ascenso, aunque esta vez se ve más difícil que las otras ocasiones, tal es el caso de Pepe Treviño.
Justamente el miércoles, Treviño Ruiz encabezó una atípica reunión con los medios de comunicación.
Desde el lunes nos avisaron del evento, anunciado como “mesa de trabajo”.
Cuando nos lo hicieron saber, supuse que nos propondrían alguna manera de hacer más eficaz el flujo de comunicación proveniente de la institución o tal vez se mejorarían los espacios desde los cuales realizamos nuestro trabajo en el estadio, el servicio de internet, el horario de acreditación o algo por el estilo… ¡pero no!.
La reunión fue para desmenuzar su esquema táctico ante la prensa local, explicar su sistema y sus variantes, dependiendo de las circunstancias que cada juego presente.
Lejos de suponer el riesgo que representa desnudarse ante los medios de comunicación y el medio futbolístico, Treviño se siente más confiado de haber expuesto sus argumentos, no sé qué idea le haya motivado a hacerlo pero si eso le da más tranquilidad adelante.
La duda que me surge es sobre algunos aspectos bien importantes: una vez conocido su sistema, lógicamente para todo hay un antídoto y éste tarde o temprano para será hallado por los rivales.
Por ser la jornada uno y haber debutado con triunfo, él se siente más confiado todavía que va por el camino correcto, inclusive porque ya lo aplicó en otros equipos y en cierta medida le dio resultados, es decir triunfos, más no campeonatos.
¿Tendrá el suficiente plantel para desarrollar esta idea durante todo el torneo?. ¿Qué pasa con la cantidad de veteranos que hoy son suplentes o suplentes de los suplentes si se llegasen a presentar bajas, estarán a la altura?.
Y por último, el fondo físico que se deberá trabajar acorde al sistema para poder aguantar este ritmo tan ofensivo de juego.
Sin duda de entrada se agradece la propuesta, ojalá que existan los espacios, los tiempos y momentos para llevarlo a su máximo esplendor y que la tribuna lo disfrute y sobre todo, regresen los aficionados.
Por cierto, ayer estuve en un evento en la Secundaria Federalizada Uno, donde la dirección de Desarrollo del Deporte que dirige Rubén Rivera entregó material deportivo.
Ahí, Rivera invitó a los jóvenes a practicar el deporte, todos los alumnos y alumnas se declararon futboleros, el orador los invitó a que se desarrollaran y probaran suerte con el equipo de casa y preguntó a voz alzada en el micrófono, ¿Todos quieren al Correcaminos… ¡NOOOOOOO! fue la respuesta al unísono por los más de 150 estudiantes.
Oiga, es de preocuparse que las nuevas generaciones no puedan ver ni en pintura al que antes llamábamos “orgullo de la universidad”.
@luisdariovera




