20 enero, 2026

20 enero, 2026

Laberintos del poder

Las tres razones del PRI

Laberintos del poder

No son gratuitas las dudas del Partido Revolucionario Institucional sobre concretar o desechar su posible alianza con el Partido Verde Ecologista en las elecciones de este año y reemplazarlo con el Partido Nueva Alianza.

Son varios y sobre todo importantes, los motivos de esa indefinición tricolor. Por lo menos en tres de ellos les sobra razón.

El primero, aunque es el que menos les preocupa, se da en el terreno ético.

Se deriva éste de la carga negativa en la percepción social que arrastra en estos momentos el Verde. Sus reiteradas violaciones a la ley electoral han enviado un mensaje constante de falta de respeto a las instituciones y le significan un lastre que el PRI tendría que compartir y sumar a sus propios pasivos a la hora de pedir el voto. Bastante tienen ya los priístas con el caso Moreira como para cargar también con los problemas jurídicos de sus ya viejos aliados.

En esas condiciones, para las jerarquías nacional y estatal priístas, el PVEM inhibiría el voto a favor del tricolor. Podrían estar en lo cierto.

El segundo tiene sus bases en la aritmética simple.

En las ediciones electorales cercanas en Tamaulipas, en donde el Revolucionario ha ido a las urnas en coalición con el emblema del tucán, éste le ha abonado prácticamente nada a los números del PRI.

No es una apreciación sobre las rodillas. De acuerdo a las estadísticas que registra el propio PRI, el Verde apenas ha rebasado un raquítico 1 por ciento de la votación alcanzada “entre los dos”. En los hechos, eso y nada es prácticamente lo mismo.

El tercer motivo descansa en algo tan mundano como polémico: el dinero.

A pesar de que el PVEM recibe prerrogativas tan jugosas que hasta puede pagar multas multimillonarias por sus deslices legales, los priístas se quejan de que los verdes no abren la cartera en la medida que les corresponde en el gasto electoral. En otras palabras, casi siempre “se cuelgan” de la estructura priísta y a la hora de pagar se vuelven “convidados de piedra”.

Por lo anterior, una pregunta brota insistente en todos los niveles priístas: ¿Para qué les sirve hoy una coalición con el Verde Ecologista?

Ciertamente años atrás sí fue un apoyo real, pero en estos momentos muchos priístas están convencidos de que no deben vivir en el pasado ni mantener amigos incómodos. La dirigencia ecologista asegura que las pláticas para esa alianza siguen, pero la verdad es que cada día enfrentan más obstáculos.

Es en este escenario donde aparece el PANAL, con activos tangibles, tanto en el número de votos potenciales como en recursos económicos.

Nueva Alianza representaría para el candidato a gobernador del PRI, conforme a las experiencias cercanas registradas, una apetecible suma de votos que alcanzaría los 100 mil o más, tomando en cuenta que los trabajadores de la educación por lo menos suman un voto más al propio. Serían oxígeno puro.

El otro factor, el dinero, no es problema alguno para el gremio magisterial. Casi siempre sus protagonistas se han organizado y movilizado en el terreno electoral con sus propios recursos, lo cual le abre a la causa tricolor un amplio abanico de posibilidades financieras extras, dada la amplia capacidad económica del sindicato que acuna a Nueva Alianza.

Por si fuera poco lo anterior para establecer diferencias con el PVEM, la carga negativa del PANAL en la opinión pública ha disminuido en forma considerable sin la tutela de su ex dirigente, Elba Esther Gordillo, factor que podría abonar aún más votos a los candidatos priístas, en especial a quien aspire con esas siglas a la gubernatura.

En los dos casos son tres razones. Lo malo para el Verde, es que ahora acapara todas las malas…
Twitter: @LABERINTOS_HOY

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