El arte convoca.
Como artista me siento contento de tanta gente que asistió a mi exposición Alebrije en la galería mayor del CCT. Muchos amigos, entrañables amigos que han sido el soporte y el aliento a lo largo de estos cuarenta años de creer en el arte.
Reunir a estas personas, significa reunir a la amistad que nos une a la ciudad. He tratado de ser significante desde esta patria de provincia con los argumentos de la calidad y el deseo de figurar en un escenario más amplio.
Estoy convencido que para no pertenecer a los «artistas de la periferia» hay que hacer de la obra un círculo mayor. La élite más grande como apuntaba Bertold Bresch, el del teatro abierto alemán.
Las cosas vienen caminando pero aceleramos el paso para aprovechar nuestros tiempos de vida.
Ya no somos jóvenes, el esfuerzo es mayor físicamente y las limitaciones de tiempo y edad están a la vista pero hemos ganado en capacidad e imaginación para expresar y sortear las dificultades del trabajo artístico.
La alergía tiene colores y estalla en la tela y el dibujo. La alegría de convocar a un público cada día más diestro, con mayor capacidad de observación y disfrute de la obra de arte.
Desde el año de 1980, se ha venido trabajando para acercar a un público a las artes. Sus comienzos en la Galería Ramón García Zurita, de la Casa del Arte, cuando se creó un comité de selección de artistas y obra. A lo largo de estos 36 años se ha ganado un extenso terreno a la apatía del público. Hemos crecido en audiencia y lo interesante, hemos crecido en consumidores.
Gracias a todos los que hicieron presencia. Tenemos la oportunidad de conocernos y de sentir el corazón del arte y la amistad. Acuda a la Galería del CCT para admirar mi trabajo Alebrije, gustarlo y criticarlo.




