Mientras se insiste en una posible alianza de facto entre Gustavo Cárdenas y Francisco García Cabeza de Vaca, el calendario electoral ha entrado en un periodo de recogimiento en el que ninguno de los candidatos puede hacer nada en público, pero mucho en privado.
De acuerdo a la ley, de aquí al 3 de abril cuando inicie oficialmente la campaña, los partidos y sus aspirantes, precandidatos y virtuales candidatos, tienen prohibida cualquier manifestación que pudiera entenderse como acto de proselitismo.
En el caso de Baltazar Hinojosa y Cabeza de Vaca, estos 30 días serán utilizados para armar sus grupos, afinar estrategias y tejer los amarres que hagan falta para obtener más posibilidades de quedarse con el triunfo. Hacer política, pues.
En el caso de Acción Nacional, la tarea luce más compleja porque hay todavía muchos cabos sueltos en cuanto a la definición de candidatos a alcaldías y al Congreso local. Son muchos los registrados como aspirantes y limitados los espacios.
Y al paso al que quiere caminar el Comité Ejecutivo Nacional, tendrán apenas un par de semanas, quizás menos, para concretar una operación cicatriz que le garantice llegar a la elección con la menor cantidad de fisuras posibles.
Aún menos tiempo tendrá el candidato Cabeza de Vaca para acercarse a los equipos que rodean a cada candidato para coordinar lo que debería ser una campaña conjunta.
En el PRI, por sus usos y costumbres, la situación es muy distinta.
Parece difícil que alguno de los candidatos a alcaldías o diputaciones se atreva a tocar una nota que no sea dictada por el “maestro” de la orquesta.
El riesgo para los tricolores más bien apunta a que sean muchos los confiados que se tiren a la hamaca queriendo aprovechar el “efecto Baltazar”. En Matamoros por ejemplo, podría darse más de un caso.
Así, “Balta” y “Cabeza” llegarán a la campaña en circunstancias distintas, de ellos dependerá que aprovechar el inicio y no perder el tiempo corrigiendo estrategias a medio camino.
Lo que ya parece un mal presagio es el protagonismo que ha adquirido el Ietam en este proceso. Falta un mes para que comiencen las campañas y el Instituto electoral de Tamaulipas ya enfrenta una grave crisis de credibilidad. Sea por errores propios o circunstancias ajenas, el organismo se ha convertido en la nota principal de los últimos días. Mala noticia para la democracia tamaulipeca.




