21 enero, 2026

21 enero, 2026

Crónica urbana

Limpia por lluvia

Crónica Urbana

Entre los nubarrones que hemos vivido y la oscuridad y el silencio de las calles, el agua es una cura que lame los muros con la dicha del corazón del cielo.

El agua que festeja con los truenos en los rostros en las calles, el agua que corre por los canales de las banquetas, el agua alforja de muchas bocas, cientos que se dejan caer por los techos de las casas de láminas.

Cierto es que la lluvia sana y multiplica la esperanza de la ciudad y da alegría al campo y a los animales que se arriman a los lomos de la sierra para sentir el agua como un resbaladero de placeres del cielo.

El agua de esta tarde, ayer, refrescante para una ciudad que ha vivido la tragedia silenciosa, la esperanza perdida, el silencio que calla y las palabras vanas.

El agua es una terapia de las nubes negras, llenas de vida, de espuma en las cejas de las montañas, de las faldas de una sierra que es testigo milenario de una ciudad en un río muerto.

El agua amigos, de ayer y hoy, sana, sana colita de rana la lluvia de hoy también vendrá mañana a mojarnos nuestros labios secos de la frustración y la rabia de ser testigos mudos de una ciudad batida en el miedo y la burla.

El agua cura, es la llave de Dios que cuida y trasparenta el amor por la tierra, esta tierra nuestra otrora tranquila.

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