El próximo domingo se celebrará un día más dedicado a honrar a la figura del maestro.
Será el cuarto festejo en la administración de Enrique Peña Nieto, La misma gestión que con la reforma educativa se impuso como objetivos una enseñanza de excelencia y mejores condiciones laborales para los profesores y en general para los trabajadores de este sector.
¿Se han alcanzado esas metas?
No me atrevo a citar números y estadísticas porque corro el riesgo de desbarrar más que de costumbre. En lugar de jugar al sabihondo me quedaré en la parcela de la percepción directa de los mentores. Por lo menos de lo que algunos de ellos piensan sobre lo que hoy sucede en las aulas.
No es un ejercicio de imaginación calenturienta, sino la visión generalizada de los mismos. Los pocos amigos que tengo el honor de conocer en el magisterio tamaulipeco y los muchos conocidos que me toleran, coinciden en esa indeseable sensación:
En la antesala de “su día”, los maestros se sienten solos.
Y explican el motivo: De verse a sí mismos como uno de los grupos laborales más poderosos y monolíticos del país, hoy no sólo han perdido fuerza política e imagen social, sino que por primera vez en su historia sindical, les cala el fantasma del despido y la pérdida del perfil de intocable que disfrutaron durante tantas décadas. En pocas palabras, los atenaza la inseguridad en su retirada.
Sus actuales dirigentes –en el SNTE– tanto nacional como estatal, han sido lo peor que les pudo suceder a los trabajadores de la educación en los duros momentos de transición que han vivido, dentro de una reforma que todavía muchos no entienden, pero sienten.
Este 15 de mayo próximo, muchos lo sentirán, pero pocos se atreverán a manifestarlo públicamente: Por primera ocasión algunos y nuevamente otros tantos, tal vez extrañarán a Elba Esther Gordillo, a la “güera” que les hizo picadillo sus salarios, pero que en contraparte les dio la seguridad que en este domingo venidero volverán a ver de una manera especial:
Como el paraíso perdido…
CONGRUENCIA
Será el sereno, acostumbran decir en mi tierra natal, cuando a pesar de que sucedan muchas cosas, no se puede negar algo evidente.
En lo personal, me parece una percepción aplicable en las campañas que se llevan a cabo ahora para elegir gobernador del Estado.
En medio de una maraña de acusaciones mutuas, de intercambios de señalamientos y hasta de denuncias penales entre los aspirantes a ese cargo, me queda claro que la temática principal del priísta Baltazar Hinojosa Ochoa en el terreno social, es hasta ahora la más congruente desde el arranque de sus actividades proselitistas hasta hoy, a prácticamente dos semanas de concluir la búsqueda del voto.
No es una apreciación sin base. Baltazar no ha quitado el dedo del renglón en los 43 días transcurridos de su campaña. El bienestar de las familias ha sido y es su piedra angular, en ciudades y comunidades rurales. Ayer en Ocampo volvió a quedar claro que no hay “zigzag” en sus proyectos. Por encima de las tortuosidades normales de una lucha electoral, proteger a las familias sigue siendo su prioridad.
Será el sereno, pero el proyecto de Baltazar sigue viéndose, en mi opinión, como el más serio…
(P..D. Y que nadie se espante de lo que sucede en estas campañas, en donde se debe recordar una frase de precisamente Elba Esther Gordillo: Quien le tenga miedo a los espantos, que no salga de noche…)
Twitter: @LABERINTOS_HOY




