Sin que sean dignos de un monumento ni aplausos excesivos, la verdad es que algunos de los militantes y ex dirigentes perredistas que pretende expulsar el comité estatal, tienen mucho mayor identificación con la izquierda, que cualquiera de quienes ahora administran a nivel estatal las siglas del partido.
Está el caso de Elpidio Tovar, por ejemplo, uno de los fundadores del PRD, con formación ideológica en el antiguo Partido Comunista Mexicano.
Algo que desde luego no podrían presumir Jorge Valdez, Alberto Sánchez Neri, o Cuitláhuac Ortega, quienes seguramente reprobarían cualquier examen de la doctrina básica de las izquierdas.
Pero lo importante es que ni a Sánchez Neri ni a su candidato Jorge Valdez les gustó que Elpidio Tovar y otros perredistas con más trayectoria partidista que ellos, se mostraran a favor de una amplia alianza opositora. El dirigente estatal, Sánchez Neri, los llamó “traidores de la democracia” y “prostitutos políticos”.
Ya en tono de humor -involuntario, suponemos- el tampiqueño aseguró que no se van a aliar con nadie porque Jorge Valdez está arriba en las encuestas y va a ganar la elección. No hubo risas grabadas, pero quienes escucharon esta afirmación se las habrán imaginado.
La postura de los ex líderes perredistas puede ser puesta a debate. Sin duda, levantarle mano a un candidato de la derecha debe ser motivo suficiente para levantar la ceja. Pero la reacción de Sánchez Neri y su pandilla no sólo es desproporcionada, sino que raya en lo grotesco: la política del arribismo intentando censurar a quienes piensan distinto, pero sobre todo, a quienes representan un riesgo para su nuevo y muy lucrativo modo de explotar la política.
En resumidas cuentas, en esta elección el PRD tamaulipeco vuelve a mostrar su peor cara.
A nadie sorprenda que Morena obtenga muchos más votos que el partido del Sol Azteca, que se prepara para recibir una tunda histórica que lo pondrá un centímetro más cerca del abismo.




