Todos los del mundo periodístico hablamos de las incidencias del fragor electoral. Pretendemos estar al día con los temas “carnita” que van apareciendo en el nebuloso escenario de un Tamaulipas en vilo.
Pero nos olvidamos de la relación entre tres actores centrales que, para efectos de evaluación integral, constituyen una ecuación clave en el análisis de lo que está ocurriendo. Egidio Torre Cantú, el actual gobernador, se va de la primera esquina al concluir septiembre. Heredará ETC una entidad sembrada de cuarteles, de soldados, de federales y de estatales, pero aun con la espina de la inseguridad y una ciudadanía cuajada de expectativas por ver un cambio.
Desde un enfoque mediático, reforzado por datos oficiales, uno podría decir que después de este sexenio, las cosas de la seguridad mejoraron. Pero si volteamos a mirar a la sociedad, nos encontramos con puras palabras altisonantes. Y eso hasta el mismo gobierno lo reconoce.
En las charlas colectivas que hemos sostenido con el mandatario estatal, nos ha dicho que él responde por las decisiones que se tomaron en su gobierno. Lo relevante de todo esto, es la
encrucijada histórica tamaulipeca: ¿A quién le va a entregar el poder Egidio? Los de Cabeza de Vaca ya se sienten en el poder. En el equipo de Baltazar Hinojosa no falta tampoco el optimismo. Semejante cierre, no da espacio para mayores conclusiones, pero sí ofrece elementos para formular un juicio más o menos certero: ganarán los más hábiles pragmáticamente hablando.
La otra vez le preguntamos a Egidio si tenía temor de entregarle la administración a Cabeza de Vaca, y nos contestó que no, que no tenía temor alguno, refiriéndose obviamente a que tiene perfectamente controladas las buenas cuentas.
La otra pregunta, la de entregarle el sexenio a Baltazar no se la hicimos porque en aquel momento, considerábamos obvio que ambos pertenecen al mismo partido, y no habría asomos de ajustes de ninguna especie. Pero hoy, creemos que sí debimos de formularla. En términos de discurso, el de Balta es mucho más fuerte cuando habla de lo que va a hacer, nadamás llegando.
Paradójicamente, Cabeza no ha dicho nada en relación con el sexenio que, de llegar al poder, le antecedería. Semejante omisión, tampoco es una señal de que de llegar a palacio, se decida por la filosofía del borrón y las cuentas nuevas. A propósito de este escenario, es pertinente hablar de lo que ocurrió en el 2000, cuando Vicente Fox arribó a la presidencia de la república, precedido de un discurso feroz, donde prometía sacar a las víboras prietas del PRI, castigarlas y cosas peores.
Finalmente todo se resolvió en una conciliación de intereses. El PAN duró doce años en Los Pinos, y en el 2012, el mismo Fox se alió con una de las “víboras” priístas, favoreciendo el regreso al poder presidencial con Peña Nieto.
Volviendo con Egidio, no sabemos cuál sea su nivel de comunicación con el centro del país. Me imagino que allá en la ciudad de México traen una medición más real del pulso tamaulipeco. ¿Le habrán dicho algo, sugerido algo desde el altiplano?. Sea cual sea el termómetro, me parece que el PRI debe apretar motores. Les quedan 12 días, hasta el primero de junio, para ampliar ventajas o para remontar distancias. El sur me parece que sigue siendo el tema a vencer.
En el escenario político del estado, hay tres nombres claves que siguen protagonizando la danza del poder. Baltazar Hinojosa, Egidio Torre y Cabeza de Vaca. Todo lo que está por venir, será memorable: si se retiene el poder, será producto del heroísmo y de una tarea titánica, donde la única estrella será Baltazar. ¿Si se pierde el poder por parte del PRI, Egidio Torre se
retirará como el héroe de la alternancia? ¿Cómo lo recordaría la historia?
LA GUERRA EN EL GABINETE POR EL 2018
Desde que Peña Nieto envió a Aurelio Nuño a la SEP y a José Antonio Meade a la SEDESOL, ya le estaba poniendo dos planes B a Videgaray y a Osorio Chong. En la actualidad, el más protagónico es Nuño, y Meade sigue trabajando muy “tapadito”. Videgaray no va a ser el próximo candidato a la Presidencia. De Osorio Chong tengo serias dudas, porque después del cinco de junio, si pierde el PRI varias gubernaturas, hasta al chino hidalguense le va a tocar una parte de la culpa, por el tema de la inseguridad.
Aunque el andamiaje se lo dejarán caer a Manlio Fabio Beltrones, del cual nos encargaremos en tema por separado. Este cinco de junio podría ser la gran trampa para Manlio. La gran emboscada para el tigre de Sonora. Y el derrumbe de sus sueños presidenciales. Lo veremos.
POSDATA: Desde la función pública estatal, algunos burócratas de mediano nivel están jugándole las contras al PRI.




