22 enero, 2026

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Los números de Tamaulipas

Derrotero

El portal Animal Político contrastó las promesas realizadas por el gobierno del Estado en materia de seguridad cuando asumió la nueva administración el primero de enero del 2011 y las publicó el jueves.

Los resultados de ese análisis numérico determinan que la promesa de devolver la paz al estado se quedó en eso, en promesa:

“A meses de que termine su gestión, las cifras oficiales sobre violencia muestran que la incidencia delictiva en el estado subió 23%, que crímenes como el secuestro se cuadruplicaron y que las víctimas de delitos aumentaron en 46 mil. La tranquilidad para las familias tampoco llegó: los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que ahora hay más tamaulipecos que dicen vivir con miedo por la inseguridad en comparación con 2011”.

“Al inicio de la gestión,  en el estado se registró una tasa de 27 mil 083 delitos por cada 100 mil habitantes. Para 2015 se incrementó a 33 mil 414 delitos, un aumento de la incidencia delictiva de 23.3%, según las cifras del INEGI. Aumentaron los delitos y también las víctimas. La encuesta de Victimización del Instituto muestra que en el último año hubo 548 mil víctimas de algún delito en Tamaulipas: se trata de 46 mil víctimas por encima del registro de 2010.Si se toma en cuenta el número de víctimas por cada 100 mil habitantes, hubo un incremento de 2.99%”, detalla la nota del portal.

Y añade: “En cuanto a delitos de alto impacto, los homicidios bajaron. Según el registro del Sistema Nacional de Seguridad Pública la tasa de ese crimen pasó de 21.82 en 2010 a 15.04 en 2015.

En la tasa de extorsiones también hay aumento: pasó de 3.21 a 4.91 casos, un crecimiento de 53%. Mientras que en el robo de auto con violencia, el otro delito que se considera de alto impacto, hubo un aumento de 69 casos por cada cien mil habitantes en 2010 a 73.94 en 2015”, pese a la implementación de ciertas medidas como el mando único, la coordinación estatal antisecuestros y el fomento de la denuncia ciudadana a través del número 089 los números muestran que los resultados siguen siendo pobres a más de cinco años de acciones contra la inseguridad.

Sirvan esos datos para darnos una idea los ciudadanos de que disminuir el fenómeno delictivo y de violencia en la entidad no es enchílenme otra, habría que irse con tiento con las promesas de campaña de todos los aspirantes a la gubernatura, para que no nos vendan cuentas de vidrio por oro. Reducir el nivel de inseguridad en Tamaulipas requiere más que buenos propósitos, diría el académico del CIDE, Brian Phillips, se necesita instituciones de gobierno fuertes y blindadas contra la corrupción.

A su juicio, estos son los caminos para recuperar la paz y libertad perdidas en territorio tamaulipeco. Y para ello se requiere que los aspirantes a dirigir la entidad se fijen metas creíbles y asequibles, combinadas con la integración de equipos de trabajo de honestidad y eficiencia probadas.

El combate a la corrupción en la administración estatal y especialmente en el área de seguridad y justicia, es una de las grandes deudas que sigue sin solventarse, no hay hasta ahora un esfuerzo creíble y comprobable de actuación con transparencia y así es imposible reconstruir el estado, seamos realistas.

Por más declaraciones que afirman que llevarán la paz a cada rincón tamaulipeco, la realidad apabullante es más descarnada de lo que aceptan cada uno de los aspirantes, que desde su trinchera han construido un discurso sobre la violencia e inseguridad que toca los lugares comunes, pero que no plantea medidas realistas y tiempos para llevarlas a cabo, así como la comprobación de resultados.

El hecho de que en Tamaulipas los medios de comunicación tradicionales estén obligados a reflejar una mínima parte de esa realidad, no significa que el periodo violento se haya superado. Por ello los tamaulipecos, casi todos los habitantes de esta entidad, esperan pacientes el nuevo gobierno, aquel que sepa conducir durante seis años el trabajo hacia la paz perdida y durante diez años añorada.

HAY DE INDEPENDIENTES A “INDEPENDIENTES”
Ale, la hija de una amiga tiene una frase que se antoja colocarla aquí, “ves el piso parejo, pues hasta ahí, hay niveles”, sirva su expresión de jovencita adolescente con sapiencia, para referirme al tema de los candidatos independientes, o más bien dicho, sin partido, como es el caso de Jaime Rodríguez Calderón, que entre los “independientes”, tiene un lugar al que no puede llegarle alguien como Francisco Chavira, me queda claro: “No era independiente, es decir, no puedes declinar a favor o en contra de algo”, declaró «El Bronco» cuando se le preguntó la idea del nuevolaredense de hacer una encuesta para apoyar a quien esté mejor posicionado de los contrarios al PRI.

Explicó al periódico Hora Cero que la unión de esfuerzos como el de él con Fernando Elizondo, quien pertenecía a Movimiento Ciudadano, se hizo con base a un proyecto de gobierno, no de una encuesta de popularidad.

Tal parece que el plan de los dos Franciscos está naufragando, no se ha vuelto a hablar de la encuesta, no se sabe quién la está realizando y cómo van los números, tomando en cuenta que el tiempo para la elección se agota rápidamente.

Pero aún sin saber el resultado, podemos pronosticar que el candidato panista es quien se alzará con la preferencia, porque Chavira se ha ido perdiendo en la campaña.Y hasta ahora ningún otro aspirante estatal ha hecho caso al llamado de los Franciscos.

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