Una cifra debería ser hoy causa de insomnio para dos partidos en Tamaulipas. El Revolucionario Institucional y Acción Nacional.
Esa cifra es 220,339.
Son números que aunque lo parezcan, no son exactos, pero sin duda sí muy cercanos a la realidad histórica, si se toman como base los comicios registrados en 2010, en la definición también en ese entonces de un nuevo Gobernador del Estado.
Le diré el porqué de la importancia de esos dígitos.
En los procesos electorales cercanos, una constante aparece en las mediciones previas sobre las tendencias de voto. De ella se desprende que el 20 por ciento de los ciudadanos definen su voto en la semana previa al día en que lo depositarán en las urnas. Dicho de otra manera, 220,339 tamaulipecos o residentes de esta geografía decidirán en el transcurso de esos siete días, para decirlo de manera coloquial, “si se van con melón o con sandía, o con la vieja del otro día”, sin ánimo de señalar a alguno de los aspirantes con preferencias especiales.
La suma se desprende del total de votos captados en 2010, cuyo total ascendió a 1 millón 101 mil 698 sufragios, repartidos entre los ocho partidos que contendieron (el PRI lo hizo también en coalición con el Verde Ecologista y Nueva Alianza).
Seis años atrás, esa cifra importaba poco. La diferencia entre el tricolor y sus aliados con el PAN, su más cercano perseguidor, fue casi brutal: 678,521 votos contra 339,535, en una proporción de 2 a 1 que ni juntas las más de 200 mil papeletas “en veremos”, hubieran cambiado la historia.
El presente es muy diferente. Los 6 puntos con los que –coinciden la mayoría de las encuestas– adelanta el priísta Baltazar Hinojosa al panista Francisco García, no rebasan los 80 mil votos, lo que hace de esos indecisos la diferencia entre el triunfo y la derrota. Así de sencillo.
Lo anterior deja una certeza: En los próximos días se librará en Tamaulipas una de las etapas más cruentas –si no es que la más– de esta batalla electoral. Veremos, leeremos y escucharemos tal vez, lo que podría empujarnos o separarnos, según sea el caso, a los colores patrios, al azul y blanco, al naranja o a los tonos de los demás. No discrimino a ninguno.
¿Alguno de los partidos tiene ventaja en este escenario?
Me parece que sí. De todos los participantes el PRI es el que posee la estructura mejor preparada, más sólida y sobre todo, más leal. Traducido a lo que llaman “voto duro”, la base tricolor probada de sus militantes y simpatizantes supera los 300 mil e históricamente agrega por lo menos a 100 mil. Si el PRI puede “jalar” sólo la mitad de los 220 mil en el aire, prácticamente garantizaría su victoria.
Y la pregunta surge natural:
¿Será capaz el Revolucionario de lograrlo?
No es sencillo disipar esa duda. Hasta ahora los aciertos priístas en la campaña compiten con sus errores y si permiten que éstos continúen en el cierre, estarán abonando el terreno a su pesadilla azul. Su candidato, Baltazar Hinojosa, es un hombre inteligente y conocedor de los entuertos políticos, pero algunos de sus colaboradores parecen tener dificultades para entenderlo.
A 10 días de finalizar la campaña y a 13 días de celebrarse la elección, todavía es un misterio hacia dónde se enfilarán 220,339 votos…
EXPERIENCIAS Y LOGROS
Fuera del escenario electoral, el Secretario de Salud, Norberto Treviño García Manzo, volvió a subir al plano nacional las experiencias y logros de Tamaulipas obtenidos durante los últimos cinco años, en temas de prevención y promoción de la salud, en los que nuestro estado ha mantenido el liderazgo nacional por tres años consecutivos. Apenas la semana anterior lo hizo en Aguascalientes.
Y por cierto, las evaluaciones del titular de Salud estatal arrojan muy altas probabilidades de que Tamaulipas, nuevamente, ocupe el primer lugar nacional en la estrategia federal “Caminando a la Excelencia”…
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